EL DOLMEN DE ARTXILO
FICHA
Distancia: 6 km Desnivel 60 m Desnivel acumulado 120 m
Esta ruta parte del pueblo de Espinal que se encuentra a tan sólo 7 km de Roncesvalles. Dejamos el coche en las primeras casas del pueblo según venimos desde Pamplona o en las últimas si nuestro punto de origen es Roncesvalles.
km 0● Empezamos a caminar de nuevo en dirección a Pamplona y donde está el cartel que indica dónde acaba el pueblo nos desviamos a la derecha hacia unas bordas en la parte más occidental del pueblo.
km 0,290● Junto a las bordas encontramos el primer poste indicador de la ruta del dolmen de Artzilo. Junto al poste hay una bifurcación de senderos. Tomamos la pista asfaltada que sale a la derecha siguiendo en dirección norte.
Según avanzamos vemos enfrente el monte Mendiaundi que está en medio de la polémica por la posibilidad de la construcción de una cantera. Mucha gente en el valle se ha posicionado contra esta obra. Muestra de ello son las grandes letras de S.O.S. que voluntarios han puesto en la ladera del monte.
km 1,300● Llegamos a una bifurcación. Dejamos la pista asfaltada tomando a la derecha para internarnos en una cómoda y ancha pista de tierra.
km 1,640● Entramos en el bosque. A 70 metros de entrar en el hayedo, a la izquierda del camino, encontramos un bunker. Forma parte de una inmensa estructura militar que abarca toda la frontera de los Pirineos desde Irún hasta
Portbou. Franco tomó la decisión en los últimos meses de la Guerra civil de construir una barrera militar en los Pirineos como defensa ante una posible invasión desde Francia de los aliados durante la II Guerra Mundial, o posteriormente. El bunker es un nido de ametralladora con dos entradas y una bocana de tiro direccionada hacia el camino.
km 2,020● Llegamos a un cruce donde nos encontramos con dos vallas que cierran las dos posibles alternativas. En el cruce tomamos la pista de la derecha pasando el vallado y continuamos por la ancha pista de tierra que ahora se dirige en dirección sudeste.
km 2,580● A 560 metros del cruce encontramos otro poste que nos indica que nos tenemos que desviar a la izquierda para llegar al dolmen de Artzilo.
Nos internamos de repente en un frondoso bosque de hayas que parece prepararnos para la llegada a un lugar sagrado. Lugar sagrado que sin duda fue el entorno del dolmen donde los habitantes prehistóricos de esta zona enterraron y dieron homenaje a sus muertos. La luz del sol se filtra entre el tupido ramaje del bosque y marca en el suelo y en los troncos puntos de claridad en lo que parecen luminarias que la naturaleza pone en homenaje a los que fueron enterrados hace más de 3000 años.
km 3,000● Llegamos al dolmen de Artzilo. Fue descubierto en 1924 por Silvestre
Irigoyen vecino de Espinal. Dos años más tarde el incansable investigador J. M.
Barandiarán realizó una excavación arqueológica en el monumento funerario. No
podemos menos que pensar en el gran esfuerzo que las gentes de estas montañas tuvieron que hacer para mover las grandes piedras que forman el dolmen, lo que nos indica los comienzos del trabajo en comunidad y una sociedad que empezaba a estructurarse en formas más complejas que permitían este esfuerzo conjunto.
El paraje donde se encuentra el dolmen de Artzilo es muy singular. Aquí la combinación de naturaleza e historia llega de una manera muy especial a cualquiera que se acerque a este lugar con los sentidos preparados para la percepción de lo que está más allá de lo visible. Las espigadas hayas que rodean al dolmen parecen querer ocultar el lugar, creando un templo natural de hermosa bóveda verde brillante formada por las miles y miles de hojas de los numerosos pies de árboles que aquí encontramos.
Es tal el encanto del lugar que podríamos trasladarnos miles de años atrás en el tiempo e imaginar los ritos que aquí realizaron unas gentes que tenían una comunión con la naturaleza que hoy hemos perdido. Contrasta la monumentalidad de estas piedras movidas por el hombre con el fin de ponerse en comunicación con el más allá, con el duro hormigón que forma el bunker que hemos visto poco antes y que en muestra de la sinrazón de la guerra que la civilización, en muchos aspectos generosa con el hombre, también ha traído como una de sus peores plagas. Y es que sin duda el lugar de Artzilo es un lugar para reflexionar, para pararse, para meditar y pensar. Un lugar donde el tiempo parece que se ha parado.
Volvemos al sendero desandando el camino. Abandonamos el tupido bosque y
salimos de nuevo a la luz como si de alguna manera este contraste de sombra y luz seaun trasunto de nuevo nacimiento. ¿Quién sabe si de alguna manera ahora nos hemos convertido en iniciados? Es como si el bosque de hayas de Artzilo nos hubiera parido de nuevo a nuestro mundo.