EL MIRADOR DE LA GARCESA
Cabrerizos es un pueblo que está situado entre dos comarcas, La Armuña y el Campo Charro, compartiendo geología con Salamanca; donde el río Tormes marca la frontera entre las areniscas del norte de la era del terciario y materiales más antiguos del sur, de la Era Primaria, diferencia que marca el estilo de vida de ambos territorios: La Armuña agrícola del norte frente al Campo Charro ganadero del sur.
Los escarpes y terrazas de areniscas, generados por la erosión del río durante miles de años y la acumulación de limos y arenas en la vega del mismo, hacen de Cabrerizos un pueblo singular. Además, la flora ribereña a la orilla del río y los aulagares de las laderas entrecortados estos por pinares, tomillares y almendros asilvestrados enriquecen el entorno de Cabrerizos.
Es un lugar ideal para hacer alguna ruta de senderismo o bicicleta y entrar en contacto con la flora y la vegetación de esta zona tanto para conocer la zona de la cornisa como de la ribera del río Tormes, además, el pueblo ofrece mucho servicios de restaurantes y bares con gran calidad donde podrás disfrutar de una buena comida y bebida en sus terrazas muy bien ubicadas, con gran variedad de parques para niños.
Para llegar a este precioso entorno tendrás que acercarte a Cabrerizos, que está muy bien comunicado así que no tendrás problema. Está cerca de Salamanca y tú decides el transporte, puedes venir en coche, bici, andando o como quieras. La carretera es la de Aldealengua, la SA 804, el autobús es el nº 27 que sale cada media hora de Salamanca y también tienes carril bici muy bien comunicado con Salamanca capital.
Sobre éste caché (y otros de la zona).
El caché del mirador de La Garcesa: cuando llegues a Cabrerizos, dirígete hacia el Convento de las Carmelitas Descalzas. Si has venido con coche te aconsejo que aparques antes de descender por la cuesta del Convento, la carretera donde lleva esta calle está cortada al final de la cuesta. Puedes descender ligeramente y en la curva girar por la entrada a la Casa Imperial Salamanca (sale aquí un sendero un poco camuflado) o descender la cuesta y girar a la izquierda para ascender, por un sendero de tierra pegado al regato, hasta el Mirador de la Garcesa. El camino está indicado por un sendero relativamente bien señalizado que te lleva hasta el mirador con unas vistas increíbles y un panel informativo; éste está situado a 840 metros sobre el nivel del mar, y ya verás todo lo que se puede observar desde este punto. Al fondo, en dirección Oeste, podrás disfrutar de una excelente panorámica de Salamanca capital, el río Tormes al frente, toda la zona de huertas, las siluetas de la Sierra de Gredos y Sierra de Béjar al Sur, al fondo... Un espectáculo.
El caché es pequeño, lleva bolígrafo para dejar tu firma. Lo normal es que allí no te encuentres con nadie, por lo tanto, no olvides dejar todo en su sitio, y bien tapado, por favor, es frágil.
Desde este paraje, puedes pasear por la cornisa y acercarte a conocer la parte de la finca de La Flecha, que en su época fue propiedad de los Agustinos, donde residió Fray Luis de León, y que acabó convertido en un enclave literario que ha inspirado a numerosos poetas.
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Si tienes tiempo, te proponemos seguir una ruta de varios cachés que te permitirá conocer el Mirador de la Garcesa y la ribera del río Tormes. Desciende del mirador de La Garcesa en dirección al túnel del tren, que está abajo del camino del convento de Las Carmelitas Descalzas y podrás encontrar otro caché; puedes continuar por el camino que te llevará hasta la zona del río que está el camping Don Quijote y ahí podrás buscar otros dos cachés, dar un paseo por la zona, sentarte a contemplar el río en alguno de sus bancos...
Si sigues esta ruta es imprescindible que lleves un recipiente vacío de medio litro de agua para conseguir uno de los cachés del río y un boli para escribir.
Tal vez sea mejor dejar hablar a los poetas:
“De ninguna parte del entorno de Salamanca se abarca paisaje más espléndido que desde el alto del Rollo. Tiéndese la vista hacia el naciente y más allá del río, una extensa llanura de suaves y amplias ondulaciones quebradas por tal cual teso, como el del Carpio y los Arapiles; llanura que semeja vastísimo tapiz de abigarrado de retazos, verdes rojizos o azulados. Quiebra el horizonte la Sª de Gredos, como si el llano al acabarse, se alzara al cielo en gigantesca oleada de espuma petrificada.” Miguel de Unamuno.
"Era por el mes de junio, por la fiesta de S. Juan, al tiempo que en Salamanca comienzan a cerrar los estudios, cuando Marcelo,(Fr. Luis), después de una carrera tan larga, como es la de un año en la vida que allí se vive, se retiró a la soledad de una granja que, como V. M., sabe tiene mi monasterio en la orilla del Tormes ….Después de haber dado al culto divino lo que se le debía, salieron de la casa a la huerta que se halla delante de ella…. Es la huerta grande y estaba entonces poblada de árboles, puestos sin orden más eso mismo hacía deleite en la vista. Entrados en ella anduvieron paseando y gozando del frescor y después se entraron en unas sombras junto a la corriente de una pequeña fuente. Nace la fuente en la cuesta que tiene la casa a las espaldas y entraba en la huerta por aquella parte … Y más adelante, no lejos, se veía el Tormes que, aun en aquel tiempo, hinchando bien sus riberas, iba torciendo a el paso por fértil vega." Fray Luis de León.
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