Durante la Edad Media residió en Ágreda una importante comunidad judía, que tras el decreto de Fernando de Antequera de 1406, se vio obligada a residir en una judería o aljama en lo que hoy son la Calle Cervantes y la Plaza de Magaña. Con el Edicto dictado por los Reyes Católicos en 1492, los judíos se vieron obligados a abandonar España sin poder llevarse ninguno de sus bienes ni de sus dineros. Un adinerado judío agredeño, enriquecido por el préstamo de dinero y la recaudación de impuestos, con la esperanza de su pronto regreso, escondió detrás de su casa todo su dinero para disfrutarlo en el futuro. Nunca pudo regresar y el tesoro sigue sin ser encontrado. ¿Quieres ser tu el primero en encontrarlo?