La Isleta es uno de los puntos geográficos más característicos de Gran Canaria. Se trata de una península formada por varios conos volcánicos, en diferentes etapas geológicas. La Barra de Las Canteras es producto de la lava emitida por estos volcanes. El campo de dunas de la Isleta-Canteras alcanzaba, antiguamente, el actual barrio de Arenales, de ahí su nombre.
La playa del Confital, lugar donde nos encontramos, se encuentra al Sur-Oeste de la península de la isleta. El término “Confital” hace referencia a las rocas blanquecinas encontradas en su orilla, llamadas confite y que tienen su origen en algas calcáreas costeras.
Este pequeño espacio oculta un gran legado natural de la isla de Gran Canaria:
- Hasta 60 especies vegetales se han identificado en esta zona, algunas de las cuales se están intentando repoblar. Si paseas por la zona podrás observar Tolda, magarza de costa, uva de mar y líquenes entre otros.
- La montaña de Las Coloradas, alberga un interesante yacimiento etnográfico formado por dos grandes cuevas artificiales de habitación y otras más pequeñas, con silos, excavadas en dos niveles. En la actualidad, el terreno es peligroso por posibilidad de desprendimientos. Se desaconseja visitar el lugar.
- Las olas de esta zona de la isla son muy valoradas por los surfistas. La ola formada a la derecha del Confital es valorada como una de las mejores de Europa.
- Por su situación, se tienen unas impresionantes vistas del centro y norte de la isla de Gran Canaria. Además, los atardeceres en este lugar resultan mágicos, sobre todo en meses de verano.
Arquitectónicamente es una de las zonas más interesantes de la isla de Gran Canaria:
Por el camino observarás restos de varios nidos de ametralladora, un bunker y un par de casamatas que albergaban un gran reflector de luz de foco para divisar, durante la noche, una posible invasión británica. Algunos isleteros aún se refieren a esta zona como “el reflector”.
Entre 1867 y 1956 existieron en esta zona las salinas del Confital o de la Isleta. La sal fue un recurso fundamental en el desarrollo de la isla para la conservación de alimentos. Se extraía el agua de un pozo con la ayuda de un molino de viento fabricado en madera, posteriormente, el agua pasaba por un acueducto de 80 metros de largo hasta los “cocederos”, desde dónde era canalizada hasta los “tajos” (pequeñas cuadrículas del terreno), de los que se obtenía la sal. Hoy en día este importante patrimonio no es valorado, y muchos vehículos atraviesan este patrimonio sin conocer su valor.
El cache se encuentra situado en el muro del acueducto que conducía el agua desde el mar a los cocederos. Este muro se encuentra muy cerca del mar y solo una parte de él permanece erguida. Mucha suerte.