
ABURRIMIENTO
Hace sólo unas semanas, antes de conocer de cerca al Covid-19, el hecho de frenar de golpe el acelerado ritmo de vida y disponer de horas libres extra hubiera sonado a regalo en muchas casas. Hoy, mientras el mundo sanitario sufre un estrés histórico y tanta gente vive con su empleo en cuarentena, hay quienes no saben cómo gestionar un inesperado tiempo libre sin aburrirse.
Basta teclear estos días en las redes dos conceptos, cuarentena y aburrimiento, y las pantallas nos sirven mil y unas sugerencias, desde deliciosas recetas a ideas para ordenar y redecorar la casa, juegos, lecturas, videos imposibles, aplicaciones (para el Tinder, quizás mejor esperar), cursos, conciertos, películas, series y teatro en streaming o visitas virtuales a museos. Todo un arsenal "para combatir ese tedio que amenaza a la población". Como si se tratara de un enemigo. ¿Lo es en realidad? ¿Por qué agobia tanto sentirse aburrido? No hablamos de niños, sino de adultos que pueden razonar lo que ocurre y han vivido la era predigital, en la que el ocio exigía imaginación.
Sobre el caché: ¿De verdad que estás aburrido?
Mira que va a ser peor.
¿Seguro?
Bueno, pues tú te lo has buscado. La solución al mystery es un número entre el 0 y el 500.
¡Hala! Verás como la próxima vez nos dices que no estás aburrido.



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