
PAVOR
Cada individuo percibe el miedo intenso de manera muy personal. Hay individuos que ante él se paralizan, mientras que otros reaccionan de forma valiente. En líneas generales se podría hablar de una serie de síntomas asociados al pavor: pulso acelerado, sudoración, sensación de angustia y agobio, tensión muscular, confusión y, en definitiva, una convulsión física y mental. Estos cambios cumplen una función biológica: prepararnos para afrontar la situación pavorosa.
El miedo como mecanismo de defensa nos permite dar una respuesta ante situaciones objetivamente peligrosas. Un posible accidente, la amenaza de un ataque de un animal salvaje o la violencia propia de la guerra son ejemplos de situaciones que generan un pánico intenso y difícilmente controlable.
Ciertas conductas expresan un miedo intenso que no tiene una justificación racional. Así, el miedo a las palomas, a los espacios abiertos, a las escaleras o a las largas esperas son circunstancias atípicas que comúnmente se conocen como fobias.
Sobre el caché: La aracnofobia es el pavor o fobia irracional a las arañas y otros arácnidos como escorpiones. Es una de las fobias más comunes y posiblemente la fobia de animales más extendida. Algunos aracnofóbicos pueden temer sólo a arañas grandes y robustas como las de las familias Lycosidae, Theraphosidae y Sparassidae, mientras que en otros casos extremos pueden temer incluso a arañas pequeñas y gráciles como Salticidae y Araneidae.
Las reacciones de los aracnofóbicos frecuentemente parecen irracionales a otras personas. Procuran mantenerse alejados de cualquier sitio donde creen que habitan arañas, o donde han observado telas de araña. Si ven una araña de lejos, quizá no puedan entrar en la zona, aunque sea espaciosa, o al menos tendrán que hacer antes un esfuerzo para controlar su pánico, que se caracteriza por sudoración, respiración rápida, taquicardia y náusea. También los que sufren aracnofobia cuando ven una araña sea grande o pequeña, se apresuran a erradicar la araña, y siempre utilizando algún objeto alargado, para no tener que acercarse demasiado al arácnido. El miedo a las arañas puede determinar el lugar donde el fóbico decide vivir, o el sitio al que acudirá en vacaciones, y limitar los pasatiempos de los que puede disfrutar.
Como la mayoría de las fobias, la aracnofobia se puede curar con tratamiento psicológico. Lo habitual es usar métodos que exponen al fóbico al animal que le aterroriza, terapia de choque o desensibilización sistemática. Así que vamos a trabajar este pavor profundizando un poco mas en el tema, ¿sabrías decirnos con qué nombre se le conoce a la araña mas grande del mundo?



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