

ÉXTASIS
En éxtasis. El Bakalao como contracultura en España
La música de baile conocida como bakalao se anticipó a la mayoría de la electrónica global como tendencia de consumo frenético, y ha quedado profundamente unida a la historia social de España. Más allá de lo sonoro y lo estético, fue una forma de vida para varias generaciones, inaugurada en los ochenta en nuestro país y que, con sus metamorfosis secuenciales y cambios en barrena, se extendió hasta entrado el nuevo milenio. De hecho, hoy sirve de inspiración tanto a rememoraciones eruditas como a corrientes internacionales comerciales y tremebundas. Valencia, donde nació, y España, donde arrasó, vivieron hasta sus últimas consecuencias el inicio moderno de la música de baile masiva como hipnosis colectiva. Algo que, años después, se magnificó en el resto del mundo. Un torrente popular de energía y ganas de vivir que, bajo el paraguas de diversas vanguardias en un principio y de la masificación callejera del fenómeno después, se convirtió en una revolución juvenil nacida de la nada y contra la nada. Algo que ha cambiado para siempre el concepto de ocio nocturno, convirtiéndolo en una carrera sin freno hacia un presente constante, eterno y desbocado de hedonismo.
Sobre el caché: El estado de éxtasis implica una desconexión con la realidad objetiva, para conectarse con una realidad puramente mental dirigida hacia sí mismo. La persona que experimenta el éxtasis a menudo desconecta sus sentidos hacia el exterior y los enfoca hacia el interior. En este sentido, éxtasis es sinónimo de mística.
San Juan de la Cruz, cuyo nombre secular era Juan de Yepes Álvarez fue un religioso y poeta místico del renacimiento español. Junto con santa Teresa de Jesús, se considera a san Juan de la Cruz la cumbre de la mística experimental cristiana.
San Juan de la Cruz ofrece una radical originalidad en el misticismo consistente en el concepto de noche oscura espiritual. Desde los inicios históricos de la vida retirada eremítica, los buscadores renunciaban a los bienes y placeres mundanos sometiéndose a ayunos y otras asperezas, con el objeto de vaciar sus deseos del mundo y llenarlo de bienes más elevados. San Juan de la Cruz aclara que esta es solamente la primera etapa, ya que tras ella viene la citada noche espiritual, en que el buscador, ya desapegado de los consuelos y placeres mundanos, perderá también el apoyo de su paz, de sus suavidades interiores, entrando en la más "espantable" noche a la que sí sigue la perfecta contemplación.

Foto de archivo: Mesilla de San Juan de la Cruz



Puedes validar la solución a tu puzzle con certitude.