
SUMISIÓN
Para que las relaciones entre iguales puedan orientarse hacia el bienestar se hace necesario que se de un equilibrio entre el dar y el recibir entre sus miembros, de manera que todos ellos sientan que dan suficiente y que reciben suficiente.
En una relación de dominio-sumisión encontramos una relación jerárquica donde el dominador se coloca en un lugar elevado y poderoso, y el sumiso se coloca en un lugar inferior, de dependencia, estando al servicio del dominador.

La persona dominante presenta un exterior de fortaleza, que puede asentarse en la fuerza física o en la fortaleza intelectual, necesita mostrarse al exterior bajo una imagen de seguridad, aunque interiormente acostumbra a sentirse frágil y vulnerable. En la infancia pudo vivir experiencias de abandono físico o emocional, de sometimiento o de abuso, o pudo sufrir una pérdida muy dolorosa y tuvo que aprender a sobrevivir en un entorno de carencia, hostilidad o severidad, donde no se sintió suficientemente protegido o respetado. En algún momento de su vida, para poder sobrevivir, decidió construir una coraza protectora a su alrededor, pero aunque ese cuerpo físico fue creciendo y fortaleciéndose, en el interior quedó un niño asustado que sigue necesitando un padre o una madre protectora que quizás no tuvo....



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