ROMA EN NAVARRA – CALZADA ROMANA DE BELATE
En pleno puerto de Belate (altitud 847 m) y sobre el camino de Santiago baztanés, nos encontramos con restos de una calzada romana en diferentes tramos.
La referencia más antigua que tenemos es la señalada por Estrabón en los últimos años del siglo I a.C. El texto dice así: “el camino que va desde Tarraco (Tarragona) hasta los últimos vascones próximos al océano, los de Pompeiopolis (Pamplona) y los de la ciudad de Oiaso (Irún), en el mismo océano, mide 2.400 estadios (444 kms) y se para justo en la frontera de Aquitania y de Iberia”.
Oiaso se convirtió en un puerto importante del denominado Mare Externum, el Mar Exterior, en contraposición del Mare Nostrum o Mediterráneo; tenía además una componente minera debido a una importante explotación minera de plata. La etimología del nombre del río Bidasoa hace referencia a determinar la ubicación de Oiaso; "Bidasoa" está compuesto por los términos "bide", que en euskera significa "camino", "aso", en referencia a "easo", corrupción de Oiaso, y "a", reducción del subfijo "ra" que significa "hacia", lo que sería "el camino hacia Oiaso". De hecho, la calzada romana iba en su último tramo paralela al río Bidasoa; también es posible que también se utilizara el propio río como navegable en sus últimos kilómetros. De aquí, la vía se dirigiría hacia el norte hasta Burdigala (Burdeos) o hacia el sur hasta Birovesca (Briviesca) en la provincia de Burgos.
Sobre Pompaelo, podríamos escribir largo y tendido pero no es momento, tan solo recordaremos que fue una civitas de tamaño medio fundada por Pompeyo en el invierno del 75-74 a.C. sobre un poblado vascón. Hacia el sur la calzada referida llegaría hasta Caesaraugusta (Zaragoza), pasando por Cara (Santacara).
Además de las citas bibliográficas, podemos corroborar el hecho de que sea una calzada romana por los numerosos puentes de factura romana que se pueden ver en el recorrido de la misma Reparacea, Arre y Sorauren. En el propio lugar contemplaremos una calzada de entre dos metros y medio y cuatro metros de ancho realizada con la piedra del lugar y llegando con relativa comodidad a una cota superior a 800 metros, además es de señalar que los ingenieros romanos no eligieron el camino algo más bajo, por donde discurre la antigua carretera nacional, debido a que esta zona es una turbera que se encharca frecuentemente.
El acceso al tramo de calzada se puede realizar desde dos puntos. Si optamos por realizar el camino descendente, podemos aparcar en el km 3 de la antigua carretera nacional y por una pista caminar un par de kilómetros hasta llegar a un punto en el cual se observa el monasterio de Belate a nuestra derecha y la calzada romana que baja a él por nuestra izquierda; ascendemos unos metros y llegamos a una reformada capilla de Santiago en el mismo collado, desde ahí en dirección norte tomamos la calzada romana muy visible siguiendo los “probables menhires reubicados” en el lateral de la calzada para que fuera visible el camino con nieve; unos metros más adelante se interna en un magnífico bosque de hayas y arroyos. La calzada se pierde cuando llega una nueva pista que la atraviesa y que nos conduce hasta la antigua carretera nacional en unos cientos de metros en dirección sur y en claro descenso. El sentido contrario y ascendente de recorrido de la calzada se puede realizar aparcando en la antigua carretera nacional pasado el puerto, desde Pamplona, y justo antes de una curva de 90º y siguiendo el recorrido citado anteriormente en orden inverso. En esta segunda opción, se pueden seguir las marcas amarillas del camino de Santiago, ya que, como hemos señalado anteriormente, forma parte del trazado del camino de Santiago baztanés.
El geocaché se encuentra en medio del camino en una construcción que reutilizó el material de la calzada para los muros.
Es obligatorio disfrutar del entorno, la naturaleza, las vistas y la historia que acompaña en este paso obligado por muchas culturas, reinos y civilizaciones que pasaron por este puerto.
Requiere calzado de monte, por lo embarrado de la senda en muchas épocas del año. Recomendado para niños.