La plaza de San Francisco comenzó a llamarsele así cuando la antigua Villa de Linares se extiende a partir de la calle del Pontón por esas otras calles de Ventanas, Zabala, San Francisco y Costezuela, que ya aparecen, con nombres distintos a estos, en algunos planos y relaciones callejeras del siglo XVI.
Por este tiempo, exactamente en el año 1554, los Franciscanos deciden establecer un convento en Linares aceptando para ello un hermoso solar que desde la actual parroquia de San Francisco se extendía a través del camino de Ubeda -hoy calle de Viriato- y primer sector de la calle de Sagunto, llamado entonces "Callejón de los frailes", uniéndose a través de la actual calle de San Joaquín.
Podemos reconstruir con escasas posibilidades de error cómo era la Plaza de San Francisco hace tres o cuatro siglos, gracias a unos apuntes del natural, que conservaba, don Federico Ramirez. Sigamos esta descripción a través de los años hasta el siglo actual:
Situados en la puerta principal de la Iglesia y mirando hacia la parte del olivar que existía a su derecha, estaba la "Puerta de Ubeda" de la que partía el camino también llamado así. Por esta puerta se salía de la población para hacer el Via-Crucis a través de un camino que de allí se bifurcaba.
El riachuelo de las Moredillas comenzaba aqui, junto al convento, a crecer gracias a las aguas procedentes de la zona alta de Linares y a las del sobrante de riego de las huertas que se extendían hasta la actual plaza de Colón, huertas propiedad respectivamente de los frailes, de don Simón de Pesoa, de Don Blas de Mesa y de Granados. Se solían surtir de varias norias y pozos de aquel sector.
Entre las actuales calles de San Francisco y Ventanas existía una Cruz labrada en piedra. A partir de ella se des cendía suavemente para atravesar el puente que salvaba el paso del riachuelo y llegar al Convento de San Francisco Tuvo que ser un puente de gran amplitud para que por él pudieran pasar los carruajes, similar al que habían en las actuales "Ocho Puertas".
Delante de la Iglesia, que fue ampliándose en varias etapas, se hallaba una lonja o atrio que se extendía igual mente por el edificio destinado a residencia de los frailes y que se ceñía al paso del riachuelo. Sobre esta lonja se ado só en el año 1790 una capilla edificada por la Orden Terce ra, exactamente situada junto a los actuales buzones del edi ficio de Correos pues hay que hacer observar que las casas existentes entonces en la "Costezuela" que bajaba de la calle de San Juan de Dios avanzaban, por decirlo así, ocupando casi la mitad de esta parte alta de la Plaza de San Francisco. Derruidas algunas, los nuevos edificios se desvia ron tomando línea hacia la derecha, como aún puede com probarse.
El atrio de la plaza de San Francisco era escenario du rante los días de Semana Santa de una representación de la crucifixión, muerte y desenclavamiento de Cristo que intentaba acercarse a los autos Sacramentales de nuestra Edad de Oro, pero su interpretación, que atraía a numerosos fie les tuvo que ser tan desacertada y carente del fin catequé tico que se proponían sus auspiciadores, que en el año 1764, siendo obispo de la diócesis de Jaén don Agustin Rubín de Ceballos, prohibió bajo las más severas censuras es ta celebración en el atrio de la iglesia.
Antes de que Linares ascendiera al rango de ciudad y antecediéndose al famoso Plan de Ensanche, en el año 1868 es demolida la capilla de la Orden Tercera. Es entonces cuando, posiblemente, las viviendas existentes en la "Costezuela" son demolidas cediendo parte de su superfi cie para permitir la ampliación de una Plaza de San Fran cisco, irregular en su proyeccián no sólo en esta época, si no irregular también ya en este siglo XX cuando al cons truirse el edificio de Correos se mantiene una esquina, la de los buzones, que malogra lo que pudo ser una espléndida plaza impidiendo visibilidad a la calle de Sagunto y consti tuyendo un riesgo para los peatones y conductores de vehi culos.
Al desaparecer el riachuelo Moredillas por embovedarse la calle de Peral, una de las fuentes traídas de Paris fue colo cada delante de la puerta del templo. La fuente embelleció esta plaza que alegraban los chiquillos que acudían a com prar a un quiosco que allí había "tebeos", bengalas, trompas y balines, y mineros que comprar "mecha" para los encendedores y "bililis"... En esta plaza secular de San Francisco vivió -en el número 4- don Eduardo Ayúcar San Juan, madrileño, pianista, y, D. Gil Rey Aparicio, abogado, muy conocido en el Linares del 1900. Los pleitos y las lecciones del maestro Eslava se confundían en los atardece res linarenses con el volteo de las campanas del viejo con vento. Hoy, unos niños se reúnen en la parte alta de esta plaza, junto al monumento, para cubrir sus horas de ocio y convivencia. Junto a ellos pasan raudos coches y motoc clos...