A los pies del Palacio Episcopal se encuentra el parque de las Huertas del Obispo. Abarca una superficie de casi 4 hectáreas, desde la zona de las eras de Santa Marina hasta el emblemático puente de Puentecillas, a lo largo del río Carrión.

Estos terrenos, compuestos por limos y arenas fluviales arrastradas por el río en sus crecidas, fueron explotados por la autoridad eclesiástica, con acceso desde su palacio, cerca de este caché. Desde allí se otea el parque, se adivina el Sotillo, al otro lado, y el Monte en el horizonte.
Lo que hoy son paseos, césped, columpios, pistas de patinaje, petanca y una variedad de árboles (encinas, palmeras, pinos y abetos, nogales, acacias, abedules, sauces, etc.) fueron féritles huertos que "el obispo" permitió cultivar a los obreros de la ciudad y que hoy da nombre al parque.

Os invitamos a dar un paseo por aquí e imaginar sus tiempos pasados de trajín, inundaciones, esplendor comercial, hortalizas, pala y azada.