CAMIÑO FRANCES 12: LAVACOLLA
Es el Camino por excelencia. El itinerario jacobeo con mayor tradición histórica y el más reconocido internacionalmente. Fue descrito ya en 1135 en el Codex Calixtinus, libro fundamental jacobeo. El Libro V de este códice constituye una auténtica guía medieval de la peregrinación a Santiago.
Esta ruta, dada su extraordinaria riqueza cultural, artística y paisajística, está inscrita, desde 1993, como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También es un Itinerario Cultural Europeo (ICE), una etiqueta creada por el Consejo de Europa para promover una cultura europea común.
Lavacolla es una pequeña población de 180 habitantes en el Camino de Francés, perteneciente al concello de Santiago de Compostela, a 10 km de la meta compostelana. Esta aldea es famosa por el aeropuerto internacional de Santiago llamado Aeropuerto Santiago-Rosalía de Castro, anteriormente llamado Aeropuerto de Lavacolla, situado 2 km antes, y sobre todo por su río, que aparece en el Codex Calixtunus (s. XII) como lugar para la higiene corporal de los peregrinos antes de llegar a su destino.

Aparece esta cita en el libro V, la llamada Guia del peregrino, de este texto fundamental de la cultura jacobea. Se dice que en un punto de mucho arbolado de este riachuelo “las gentes francesas que peregrinan a Santiago acostumbran a lavarse, por amor al Apóstol, no sólo sus partes, sino también, quitando los vestidos, la suciedad de todo el cuerpo”. No se sabe con certeza dónde se sitúa este histórico luga, pero se trata, sin duda, del pequeño curso fluvial que actualmente recibe el nombre de A Lavacolla en este punto del Camino, que lo cruza por un puente, y que se conoce como A Sionlla más adelante, hasta desembocar en el caudaloso río Tambre.
El término "Lavacolla". El nombre actual se ha vinculado, siguiendo al Calixtinus, con la higiene de las partes púdicas a través de la forma popular gallega collóns [del latín coleus: testículo/escroto]. En todo caso, esta interpretación sería un pseudotopónimo, una interpretación popular forzada a partir del latín lava colea, un curso de agua discurriendo sobre guijarros, lo que se adapta, sin duda, al carácter del río en la zona.