Fuente con la escultura de San Ignacio de Loyola (1957), escultura que inicialmente se situó en el patio del colegio jesuita, se cree que sólo permaneció en el patio de esta ermita un año, ya que al siguiente se trasladaría a otro patio situado fuera de la puerta de Santiago.
Ya que mencionamos la ermita, expliquemos a qué debe su nombre y por extensión el de la plaza. La leyenda se remonta a mediados del siglo XIII cuando unas obras en la muralla dejaron al descubierto una figura de un Cristo Crucificado de pequeño tamaño. Motivo este de sobra en la época para erigir una ermita. En ella, hacia 1563, se habilitó un oratorio para enseñar la doctrina cristina a los niños y en el que se dice llegaron a explicar entre otros San Juan de la Cruz y San José de Calasanz durante su paso por la Universidad. Por cierto, a esta ermita y plaza de los doctrinos no solo llegaban quienes buscaban conocimiento u oración. Miles de estudiantes se encomendaban a la figura del Cristo en época de exámenes. Por eso el Cristo de los Doctrinos es también conocido como Cristo Universitario.