Hemos escogido este lugar por ser zona de paso y descanso en el Camino de Santiago.
Este templo, de una sola nave, es del siglo XVIII y se localiza donde ya hubo una ermita en el siglo XII. Sobresalen el retablo mayor de 1758 y las pinturas de estilo rococó de la bóveda, de 1770. En el interior podemos localizar un relieve que muestra al Niño Jesús jugando a las cartas.