La ermita de Santa Lucia es un edificio de nave única, planta rectangular y cabecera plana orientada al este. El templo fue construido con sillería y tapial de tierra, enlucido y pintado de blanco. En las aristas de los muros son visibles los esquinazos de piedra sillar de refuerzo. La puerta de entrada se localiza en el muro sur y se abre en arco de medio punto de dovelas lisas que terminan en una imposta en resalte y jambas de piedra. El interior de la ermita fue restaurado y acortado, en longitud y altura, respecto a la construcción original. El tramo de los pies, con el coro alto y el banco adosado que recorre el perímetro de los muros en la parte inferior, es original. La cabecera está precedida por un arco diafragma apuntado que arranca desde un pilar adosado al muro. Esta parte del templo fue rehecha en fechas recientes ya que es de menor altura y su frente fue cerrado por un muro de ladrillo cara vista. La cubierta actual del templo es a doble vertiente sobre techumbre de maderos.