Una de las dos ermitas con las que contó la villa de Lécera (Santo Domingo y Santa Bárbara). Previsiblemente, según J. M. Franco, “a comienzos del siglo XVII debían estar derruidas e inutilizadas”. Las ermitas coinciden con la existencia de poblados prerromanos, de los que, aún hoy, pueden verse restos arqueológicos. Se encuentra en lo alto de un cerro, desde el cual, en días despejados, se pueden divisar los Pirineos y la Sierra de Guara, la depresión del Ebro y la Cordillera Ibérica turolense, la Sierra de Alcubierre y algunos picos y sierras de Cataluña, además de las cuencas del río Aguasvivas y del río Cámaras. Junto a ella hay un nevero semiderruido.
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