Las vías pecuarias o "cabañeras" son caminos de trashumancia que unen los lugares tradicionales de pastoreo de España para que los pastores
y ganaderos puedan llevar el ganado caprino, ovino y bovino a los mejores pastos aprovechando la bonanza del clima: a los puertos o
zonas de pastos de alta montaña en verano o a zonas más llanas y de clima más templado en inviernos extremos. Las vías pecuarias se
diferencian entre sí y adquieren su nombre según su anchura. Además, las vías pecuarias son grandes fuentes biológicas puesto que en
ellas crecen diversos tipos de vegetación y son el hábitat de diferentes especies animales. Por otro lado, son canales de comunicación,
rutas llanas y rectas que se enclavan entre los montes facilitando el paso entre poblaciones ya que son los caminos más cortos y fáciles de transitar.
Las vías pecuarias suponen 125.000 km de rutas para la trashumancia en España, el 1% de su territorio, unas 450.000 hectáreas.
Jurídicamente, en España, las vías pecuarias son bienes de dominio público cuya titularidad ejercen las Comunidades Autónomas
siendo esta protección jurídica la que las hace únicas en Europa.
"las vías pecuarias cuyo itinerario discurre por el ámbito territorial de la Comunidad de Madrid son bienes de dominio
público de esta Comunidad y, en consecuencia, inalienables, imprescriptibles e inembargables."
En varias leyes vienen recogidas las actuaciones y conservación de las mismas:
a) Asegurar la adecuada conservación de las vías pecuarias de la Comunidad de Madrid y adoptar
cuantas medidas para su restauración y protección adecuada sean necesarias.
b) Asegurar a través de las vías pecuarias la biodiversidad y el intercambio genético de la flora y
fauna de la Comunidad, contribuir a la preservación de razas autóctonas y al aprovechamiento de los
recursos pastables.
c) Promover y fomentar el contacto entre los ámbitos urbano y rural, favoreciendo las actividades
medioambientales, sociales y culturales compatibles en torno a las vías pecuarias, de manera que
suponga la creación y mantenimiento de una conciencia social conservacionista y sirva de
satisfacción a la demanda de esparcimiento y recreo al aire libre."
Aunque estas vías importantes de conservación se dejan a un lado:
1. La Comunidad de Madrid tiene el derecho y el deber de investigar la situación de los terrenos que
se presumen pertenecientes a las Vías Pecuarias, a fin de determinar la titularidad efectiva de las
mismas.
2. El ejercicio de la actividad investigadora podrá efectuarse de oficio, por comunicación de otras
Administraciones Públicas o por denuncia de colectivos interesados con personalidad jurídica, así
como de los particulares, debidamente motivada.
3. Las autoridades, funcionarios y demás personas que por razón de su cargo tuvieran noticia de la
existencia de una confusión de titularidad sobre las vías pecuarias de la Comunidad de Madrid
vendrán obligadas a ponerlo en conocimiento de ésta".
Y muchas otras veces llegamos a situaciones extremas:
En algunas ocasiones las tierras de cultivo van ocupando parte de la superficie y las vías pecuarias pierden su anchura.
En otras ocasiones el uso continuado de vehículos motorizados ajenos a los usos de agricultura por estos corredores produce
destrozos en el terreno, aparecen vertidos incontrolados de residuos especialmente escombros y enseres, etc.
Son especialmente preocupantes los vertidos de uralita y otros residuos con amianto pues
saca a la luz la retirada y manipulación de estos residuos cancerígenos por empresas no autorizadas.
Este caché está situado justo en el itinerario de una de esas vías pecuarias, que está bien conservada y que comunica con
el área del Cerro de los Angeles.
