Se trata de un parque circular formado por 19 árboles, representando el calendario lunar celta: 13 de ellos corresponden a los 13 meses de dicho calendario de 28 días nombrados según el árbol que florecía o fructificaba en esa época (abedul, serbal, fresno, aliso, sauce, espino, roble, acebo, avellano, vid, yedra, caña y sauco), más 4 distribuidos en la parte central, representando las 4 estaciones: invierno (haya), primavera (retama), verano (tilo) y otoño (álamo temblón), y dos más (el abeto y el tejo) que abren y cierran el círculo y que representan respectivamente el primer y último día del año, el 24 y el 23 de Diciembre.

En el centro radica una fuente de piedra con símbolos celtas realizada por Peio Iraizoz, y también se han instalado varios bancos de madera, además de carteles que explican el proyecto.
Además distribuidos por el resto de la zona del parque, podemos encontrar bloques de piedra esculpida con diferentes símbolos y figuras, así como otras figuras en madera.

En resumen, un lugar a pocos kilómetros de Pamplona en el poder tomar parte del vínculo que el pueblo celta mantenía con el mundo natural, donde el árbol era símbolo de vida.

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