Se suele hablar mucho de los frutos de la higuera. Pero aunque es cierto que da el higo (de finales de verano) y la breva (del principio de la primavera), no son los verdaderos frutos de este arbol.
Tanto el higo como la breva son, más bien, flores internas, masculinas o femeninas, protegidas por una especie de piel. El higo cuenta con un único y diminuto orificio encargado de comunicarlo en el exterior, por el que pasan unas avispas pequeñas, las cuales lo polinizan en el interior. La parte carnosa y dulce es correspondiente a las flores, que después de fecundadas se hinchan y se convierten en carnosas.
Todo esto hace que el fruto de verdad de la higuera sean esas pequeñas pepitas que podemos encontrar dentro de las dos frutas.