La ciudad de Albarracín, declarada Monumento Nacional, está considerada como uno de los conjuntos histórico-artísticos más complejos e interesantes de España ya que cuenta de excepcionalidad urbanística formada por sus calles empedradas, sus casonas, sus murallas y sus rincones.
Las murallas de Albarracín son un formidable recinto, fruto de diversas ampliaciones, que rodea completamente el casco histórico de la localidad. Uno de los lugares más fotografiados de la ciudad es el Portal de Molina, una de las puertas que da acceso al recinto defensivo. Frente a este portal se encuentra la Casa de La Julianeta, uno de los edificios más emblemáticos de la arquitectura popular de Albarracín. Una casita de yeso y de madera, de sorprendentes irregularidades constructivas, que conserva los elementos característicos de las peculiares edificaciones de Albarracín. El caché se encuentra en los alrededores de este entorno tan especial.