A finales del S. XIX y primeros del XX se crean las primeras colonias, cuya promoción se debió, como en otros pueblos de la Sierra, a la iniciativa municipal que ponía a disposición terrenos del ayuntamiento que se enajenaban mediante el pago de un canon, con la única obligación de construir.
Según una crónica de sociedad de 1.897, los barones de Chirel construían seis villas para sus numerosas hijas en la carretera de la Estación. En esas fechas ya está en funcionamiento la fábrica de metalurgia propiedad del barón, situada a orillas del río, frente al parque. Dicha industria se cerró en 1.910 con notable incidencia en el pueblo.
El centro del municipio va cambiando de aspecto con la modernización de las viviendas y la apertura de numerosos comercios, principalmente de alimentos para abastecer a la población veraniega: varias carnicerías, fruterías, panaderías abren sus puertas y el reparto a domicilio era muy usual en burros, carros, motos, isocarros, etc.
Otras industrias de esa época son la fábrica de lejías y asperones «La Calzadilla», la fábrica de sifones y gaseosas «Espumosos la Casita», la fundición de D. Valentín Alonso Casares, la fábrica de hielo, surte las nuevas neveras –hoy dedicada a restaurante, conserva las instalaciones de fabricación del hielo-; Construida en 1950 por Juan Martín & Cia, para recoger agua aprovechó la cacera que surtía al molino de la villa situado a la otra parte del paseo Miguel Ménendez Boneta, espacio que a su vez aprovechó el Barón para su fábrica de metalurgía. Los más mayores recordarán allí una fuente con una bancada alrededor de piedra.
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Mucha discreción y disfrutar.