Lo ideal es pasear por la noche por estas calles, rodeadas de misterio y romanticismo.
Un cobertizo es una construcción que está hecha a cierta altura y que se utilizó en el pasado para comunicar varios edificios. Hace siglos era una forma de evitar salir a la calle, por tanto la mejor forma de preservar la intimidad sobre todo de conventos de clausura.
En tiempos de Juana I de Castilla, desaparecieron muchos de ellos, ya que fueron prohibidos por razones de salubridad, al evitar las ventilaciones de las calles por un lado (recordemos el famoso "agua vaaaa" cuando la gente tiraba sus aguas sucias y excrementos a la calle) y por otro al no existir un alumbrado publico, se sumian las calles en total oscuridad con el riesgo de robos y otras tropelias por fascinerosos y asesinos.
Los que quedan hoy dia, sobrevivieron gracias unos a su altura y otros que pudieron ser reconstruidos elevandolos (podemos ver en alguno de ellos las marcas de las vigas de madera serradas de su emplazamiento original), esto se debió a una normativa curiosa y descriptiva:
El cobertizo tiene que permitir el tránsito de un caballero a caballo y con la lanza en ristre.
Si esto no se cumplia el cobertizo debia de ser derribado. En fin... mucho hay que hablar de los cobertizos, aqui solo dejo un pequeño apunte de ellos, por que hay muchas cosas mas que contar. Si alguien quiere mas informacion estaré gustoso de proporcionarsela.
Aparte de que para mi este es uno de los cobertizos más bonitos de la Ciudad de Toledo, tambien es el más largo.
Todo el entorno es conventual, lo que nos traslada a una paz y un sentimiento especial.
A su alrreddor contamos con el "Convento de Santa Clara" ya sabes donde las novias llevan huevos como ofrenda para que no llueva el dia de su boda.
Muy cerca en otra plaza tenemos el "Convento de los Carmelitas"
Atravesando el cobertizo, nos encontramos con el "Convento de las Comendadoras de Santiago"
Seguidamente nos adentramos en una pequeña plaza presidida por el "Convento de Santo Domingo El Real"
En esta Plaza tambien se ubica el lugar donde Gustavo Adolfo Becquer escribió una de sus famosas Leyendas, existiendo una placa conmemorativa en su dedicatoria.
Como decia al principio mi recomendacion es visitarlo por la noche y si tienes suerte de que cuando suenen las campanas del Convento de Santo Domingo dando las horas, te aseguro que sera un momento magico que te transportara en el tiempo, a esa época del Toledo romántico.