Uno de los lugares enigmáticos de Catí, y que más visitas atrae, es la ermita de la Mare de Déu de l’Avellà o Emita de l’Avellà, un lugar conocido históricamente por la bondad de sus aguas. El Agua de l’Avellà se extrae del conocido manantial del mismo nombre, ya apreciado por los árabes. Hay constancia documental de la existencia de la fuente desde hace más 300 años. Fue declarada de utilidad pública en 1928