Razas de D&D: Humanos. 02N
Los Humanos son una de las razas más diversas y omnipresentes en el mundo de Fralia, si bien carecen del poderío territorial, político o económico de otras razas, como los elfos y los leanos.

Historia
Se desconoce el origen concreto de los humanos, pero se reconoce que están en el mundo hace largo tiempo, tal vez miles de años. Los humanos lucharon entre sí y contra otras especies a lo largo del tiempo, pero su propia diversidad y tribalismo les impidieron generar un verdadero poder común, y usualmente cayeron bajo las garras de especies más avanzadas tecnológica, cultural o mágicamente. Sin embargo, su propia adaptabilidad, fortaleza física y capacidad de especialización permitieron que la mayoría de las razas aprecie a los esclavos humanos por encima de otras especies.
Relaciones y lugar en el mundo
De esta manera, los elfos tienen a la mayoría de sus humanos como esclavos privilegiados, capataces y libertos a sueldo. Asimismo, aprovechan la agresividad innata de la especie en su favor, manteniéndolos como fuerzas de choque o carne de cañón de sus ejércitos. Incluso unos pocos humanos alcanzan grados notoriamente altos en los ejércitos aliasinos, tanto como Capitanes e incluso generales en un par de ocasiones.
Los leanos, por su parte, los usan como mano de obra barata para las pocas minas que poseen, y asimismo los hacen trabajar en campos y cultivos, o los venden a otras especies. En contadas situaciones, se sabe que han incluso sido usados como alimento.
Los gnomos, por su parte, albergan a esclavos humanos fugitivos solitarios, pero no permiten que grupos medianos o grandes entren en su territorio, por temor a que tomen sus tierras y sean espías o una avanzadilla del Imperio Aliasino.
En el Szer Noas, por otro lado, los únicos seres humanos conocidos viven en Mór Bradán, la única fortaleza persistente del Imperio Aliasino, y tienen relaciones tensas tanto con el Imperio como con los A'Chiad. Los Stolasi, por su parte, los ignoran, y no tienen una visión buena ni mala hacia los humanos, siempre que se mantengan en términos aceptables y no sobrepasen los claramente establecidos límites.
Las Colonias
Los humanos generalmente viven integrados en comunidades más grandes, y generalmente son gobernados por otras razas, pero en ocasiones algunas tribus o clanes establecen Colonias, aldeas enteramente humanas pertenecientes a una cultura en particular o una mezcla de culturas única, motivada por objetivos comunes.
Dentro del Imperio Aliasino estas colonias son permitidas pero altamente reguladas, y deben responder a un Señor local, generalmente un elfo de mediano o alto rango, y proveer de recursos (alimentos, minerales, mano de obra o torpas) al Imperio. Los elfos consideran que esto fortalece al imperio, ya que provee de un elemento no estandarizado a sus tropas, y que en todo caso es la única forma de controlar la alta población humana dentro de sus límites.
A efectos prácticos, el grado de control real del Imperio sobre las colonias es muy variable. Algunos territorios están prácticamente libres de toda supervisión a cambio de un nominal tributo, especialmente los más alejados de la capital o de centros de recursos estratégicos, pero otros son centros realmente intervenidos, donde la labor es prácticamente esclava aunque sus miembros en sí se digan libres.
Por otro lado, existen numerosas Colonias fuera del Imperio Aliasino, generalmente como subproducto de él. Estas colonias a menudo se forman a partir de pueblos derrotados y desparramados por los cuatro rincones del mundo. Estas colonias suelen establecerse en lugares especialmente peligrosos e inalcanzables para el Imperio, ya sea por lejanía o por peligro físico. Una de tales colonias es el territorio Shelk'uit en el extremo Sur, entre glaciares y permafrost. Esta colonia en realidad no es tal, ya que los Shelk'uit no establecieron poblados permanentes, sino que viajan por la tundra cazando los grandes rebaños de mamíferos que lo recorren.
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