Una salina es un lugar donde se deja evaporar agua salada para dejar solo la sal, secarla y recogerla luego para su utilización, consumo o venta. Se distinguen dos tipos de salinas: las salinas costeras, situadas en las costas para utilizar el agua de mar, y las salinas de interior, en las que se utilizan manantiales de agua salada debido a que el agua atraviesa depósitos de sal subterráneos, las que tenemos aquí son del primer tipo.
Además, una gran variedad de especies de aves acuáticas y marinas emplean el humedal para su alimentación, nidificación y descanso. El seguimiento biológico que lleva a cabo la Consejería en las salinas ha permitido identificar entre 2003 y 2015 hasta 34 especies de este tipo de aves. Entre ellas se encuentran la gaviota audouin, el chorlitejo patinegro, la cigüeñuela, el tarro blanco y el flamenco.
También resultan habituales en este entorno los reptiles, anfibios, mamíferos y aves terrestres. Destaca una importante población reproductora de sapo corredor Bufo calamita a escasos metros de la playa o la presencia de una familia de tejón Meles, también en los arenales y saladares próximos.
En cuanto a la flora, pueden encontrarse especies características de arenal, como barrón, mielga marina, grama costera y el lirio de mar, así como especies de saladar. También hay diversas especies de junco, sosa, salicornias y almarjo, entre otras.
El interés de las Salinas procede tanto de valores asociados a formas de vida tradicionales como a aspectos biológicos. Las balsas salineras y el criptohumedal colindante asociado están catalogados por el Plan de ordenación de los recursos naturales del parque como zonas de reserva ambiental.
Sus hábitats y especies están consideradas de excepcional interés natural (PORN, 1995). Debido a sus extraordinarios valores naturales, las Salinas del Rasall se incluyen en el LIC de Calblanque, en la ZEPA Mar Menor y en el Humedal de Importancia Internacional Ramsar del mismo nombre.