Lamentablemente, siendo común el vandalismo en las obras de arte del país, esta terminación debió haber hecho creer que era realmente bronce, por lo que, según los informes policiales, se ha querido sustraer y en el intento se cayó, deshaciéndose en pedazos casi dos años después de inaugurado.
El gremio SUTEP volvió a encargar la obra a su autora que debió empezarlo desde cero (técnica del molde perdido), esta vez un poco más grande y complementado con dos jardineras a sus espaldas, cada una con un relieve alusivo a algunos de sus personajes de la televisión y las películas: Capitán Piluso, el Manosanta, Rucucu y Rogelio Roldán.
En un sencillo acto de desagravio se volvió a emplazar la obra en el mismo sitio, en el Boulevard Marítimo entre Falucho y Rivas, el 20 de diciembre de 2008.