De camino para encontrar el caché del Parque de las Arboledas me encontre con la calle de Samuel Ramos y me remonté a mi adolescencia, cuando leí por primera vez su libro: El perfil del hombre y la cultura en México. Me pasé todo el camino de regreso rememorando su reflexión acerca de la identidad nacional y el lugar de México en el concierto mundial. Desde el ámbito filosófico, abordó la pregunta de ¿cómo somos? a la que siguieron otras interrogantes: ¿por qué somos como somos? ¿en dónde radica la originalidad de la cultura mexicana? ¿cuál es su esencia? ¿para dónde vamos? ¿Cuál es la relación entre “lo mexicano y lo universal?
De regreso, ya en mi casa, volví a releer su libro confirmando lo profundo y vigente de sus reflexiones, en parráfos como este:
“Por vivir fuera de la realidad de nuestro ser nos hemos rodeado de un ambiente caótico, en medio del cual caminamos a ciegas, sin plan ninguno, arrastrados por el viento que sopla más fuerte; y en los momentos de desorientación, nada hay mejor que recogernos en la intimidad, que volver al solar nativo. Así se han rejuvenecido siempre los hombres o aun los grupos humanos, cuando han atravesado por crisis de ofuscación o debilitamiento de sus energías. Entre nosotros, ese retorno a la tierra habrá de darnos la salud física y moral necesaria para recobrar la confianza en el porvenir”.
Así que volví al lugar para poner un caché en su honor.