El Puente de Miraflores o Viaducto de Miraflores-Larreagaburu fue abierto al público el 28 de abril de 1995, siendo sus autores los ingenieros Juan José Arenas de Pablo y Marcos Pantaleón.
Entró en funcionamiento en vísperas de unas elecciones y no hubo ceremonia inaugural, ya que la Diputación temía el boicot de los vecinos. Su obra se retrasó por parones en la construcción debido a la inestabilidad del terreno, con un subsuelo horadado por numerosas galerías de las antiguas minas de Miribilla, la Sílfide y la Malaespera.
Este puente, que une la autopista A-8 a su paso por Miribilla con el barrio de Bolueta, fue el primer paso elevado sobre el Nervión desde la apertura del Puente de la Salve en el año 1972.
28 columnas y un arco monumental de 50 metros de altura, mantienen en pie una construcción de líneas sencillas. 12 de estas columnas se apoyan en el mencionado arco.
El Puente de Miraflores tiene 316 m de longitud y su tablero de calzada alcanza los 25 m de anchura.
Este puente desde su construcción en 1995 solo podía ser utilizado por los vehículos, pero el 12 de noviembre de 2019 fue abierto al paso de peatones, tras una inversión de la Diputación vizcaína de casi 400.000 euros.

