Los ojos del bosque
En el corazón de un bosque antiguo y olvidado, existía una leyenda oscura. Los lugareños evitaban el lugar cuando el sol se ocultaba, susurrando historias de aquellos que se atrevieron a adentrarse y nunca regresaron. Decían que el bosque cobraba vida al caer la noche, con unos ojos brillando bajo la luz de la luna, observando cada movimiento.
Una noche, un joven, desoyendo las advertencias, decidió explorar el bosque. Con cada paso, sentía cómo si algo o alguien lo observara escondido entre las sombras. El silencio era absoluto, roto solo por el crujir de las hojas bajo sus pies. A medida que avanzaba, los árboles parecían cerrarse a su alrededor, sus ramas formando figuras grotescas.
De repente, un susurro etéreo llenó el aire, palabras incomprensibles que parecían venir de todas direcciones. El joven, paralizado por el miedo, entendió que no eran solo los árboles los que lo observaban, sino las almas de aquellos que el bosque había reclamado. Intentó correr, pero no importaba hacia dónde se dirigiera, siempre terminaba en el mismo lugar, rodeado de esos ojos acusadores que custodiaban el secreto de la maldición. "Para liberar a los atrapados y romper el ciclo eterno", se oyó una voz que resonaba como un trueno lejano, "debes demostrar tu valor y arrebatarme los dos números que darán la liberación."
Desafiante, el joven se enfrentó al guardián en un duelo de ingenio y coraje. Al final, tras una ardua búsqueda, logró encontrar, bajo los ojos, las dos partes del código y así vencer al guardián, quien, con un gesto de respeto, dejó salir al joven del bosque. (La numeración más alta es para el Norte, la más baja es para el Este).
Con los números en su posesión, el joven fue frente al antiguo altar escondido a las afueras del bosque. Allí, oculto, encontró el "pergamino" que rompía la maldición del bosque. Al escribir su nombre en él, la tierra tembló, los árboles se inclinaron como si estuvieran liberándose de una pesada carga, y los ojos que una vez observaban desaparecieron en la luz del amanecer.
Al amanecer, el bosque volvía a su aparente tranquilidad, ocultando sus secretos una vez más. Pero de aquel joven, se contó una nueva historia, la de alguien que enfrentó al guardián, descubrió el código y rompió la maldición, convirtiéndose en leyenda y esperanza para aquellos que, en el futuro, osaran adentrarse en el bosque de los ojos vigilantes.
Esto es una aventura nocturna en la que deberéis adentraros en el bosque (siguiendo los reflectantes).
Es recomendable hacerlo en compañia (cuantos mas mejor)
Las coordenadas finales son:
N 41° 32.XXX E 2° 04.'XXX