El barrio de Perines en Santander, Cantabria, posee una rica historia vinculada a su desarrollo urbano y a sus infraestructuras comunitarias. Uno de sus elementos más emblemáticos es el antiguo Lavadero Municipal de la Calle Perines, situado en la intersección de la Calle Floranes y la Calle Profesor Jiménez Díaz, frente a la plazoleta que alberga la hornacina de la Virgen del Pilar, patrona del barrio. Este espacio ha sido, y sigue siendo, un símbolo para la comunidad, ya que es aquí donde se celebra la festividad de la patrona del barrio.
Inaugurado en 1912, el Lavadero Municipal formaba parte de la red de lavaderos públicos que atendían las necesidades de la creciente población de Santander en aquella época. Estos lavaderos, distribuidos en distintos barrios, eran fundamentales para garantizar el acceso al agua y para facilitar el lavado de ropa en una época en la que el abastecimiento de agua en los hogares aún no era generalizado. Hoy en día, los lavaderos que se conservan, como el de Perines, nos recuerdan esos tiempos pasados.
Con el paso del tiempo, el uso del lavadero fue cambiando. Primero se convirtió en un mercadillo y más tarde en un parvulario, función que ya ha quedado en desuso, aunque todavía se conservan las aulas en su interior. Actualmente, el edificio alberga en su lateral derecho un local de la UNATE (Universidad Nacional de Aulas de la Tercera Edad), mientras que en el lateral izquierdo se encuentra la sede de la Asociación de Vecinos de Perines.
El desarrollo del barrio de Perines también está ligado a la historia del abastecimiento de agua en Santander. En el siglo XVIII, cuando la ciudad se convirtió en tal, dentro de las murallas solo existía la fuente de Santa Clara, mientras que fuera de ellas se encontraban otras como las del Río de la Pila, Becedo o San Francisco, aunque eran simples manantiales. Estas fuentes servían no solo para obtener agua potable, sino también para lavar ropa, limpiar pescado o dar de beber al ganado, actividades que generaban problemas de salubridad.
En 1757, se instalaron caños en las fuentes del Río de la Pila y Becedo, y en 1771 se construyó una derivación de la fuente de Santa Clara para crear otra en la Plaza Vieja, conocida como "La Giralda". No obstante, el problema del agua potable continuaba, y en 1804 se descubrió el manantial de Perines, donde se instaló una fuente junto al Camino Real, contribuyendo al abastecimiento de la ciudad.
Fuente https://escenasdesantander.blogspot.com/2017/07/un-poco-de-historia-lxiv.html?m=1