
Senda costera #28: El socavón
¡¡¡Nueva serie en la Costa Quebrada!!!... que comience el espectáculo.
Una cajita más para la continuación de la senda costera que viene del Faro de Cabo Mayor adentrándonos hacia el Oeste en el corazón de La Costa Quebrada, para descubrir nuevos y mágicos lugares al borde del Cantábrico.
De La Maruca a Liencres o de Liencres a La Maruca, poco a poco y a nuestro ritmo, pretendemos dibujar el contorno de la Costa Quebrada con nuevos cachés a lo largo de unos 15 km adicionales. Como en la serie original, transitaremos por preciosos acantilados, praderías cayendo hacia el mar, calas escondidas... siguiendo un sendero bastante asequible, con apenas un par de puntos un poco complicados que, eso si, harán más interesante el transcurso. Si el día acompaña es un paseo muy agradable con paisajes que te van a quitar el aliento.
Los cachés irán apareciendo a medida que vayamos teniendo tiempo, sin prisa, cuantas más veces vuelva a hacer esta ruta, mejor. Para aquellos que prefieran esperar a tenerla completamente dibujada... igual nos lleva unos años... Igual lo que podéis hacer es dibujarla con nosotros para acabar antes 😉
El lugar
¡¡¡Mucha precaución con el agujero natural que el mar ha horadado en esta parte de la costa!!! ¡¡No se encuentra señalizado!!!. A unos 7-10m al oeste de las coordenadas se encuentra uno de esos trabajos profundos de erosión a los que este mar cantábrico nos tiene acostumbrados. Acércate a verlo si no te dan miedo las alturas y si el viento y el mar lo permiten, es un espectáculo. Seguro que fue un bufón estruendoso en algún momento del proceso.
A tan solo unos 50m de este escondite verás una zona de extracción de caloca con una polea plantada para aprovechar la acumulación natural que se produce en una de esas entradas de mar angostas causada por un riachuelo y el mar. También verás un paisaje lunar creado por el vertido y quema de residuos durante décadas (y no está tan mal como ha estado en otras épocas). Cositas humanas...
El escondite
El caché está escondido en el borde del cercado de la finca, bajo unas piedras que ya estaban ahí.
Por favor, se discreto y vuelve a dejarlo todo tal como lo encontraste.