Fuerte del Mazo.

En el año 1810, Napoleón Bonaparte dirigió la construcción de este fuerte. Su ubicación estratégica permitía que dominara todos los puntos estratégicos al norte y oeste evitando cualquier posible ataque, ya fuera desembarcando en la playa de Berria o a través de una invasión por tierra.
Al realizar la obra se eliminó parte de la peña sobre la que se levanta, suponiendo una gran inversión económica y de recursos. Su construcción se hizo a partir de la piedra que se extrajo del risco. La estructura es amurallada rectangular, conservando las ruinas de dos edificios que servían como alojamiento de los oficiales y de la tropa y un emplazamiento artillero conocido como “Batería Rouget”, levantado en 1811 por orden expresa de Napoleón. Hay que decir que el Fuerte nunca fue terminado del todo, es una gran obra sólida construida bajo la supervisión del Conde Cafarelli, Comandante General de las tropas de napoleónicas en el norte de España.
Cabe destacar el cuartel con capacidad para más de 100 soldados y un almacén de repuestos.
El Fuerte del Mazo es más pequeño que el Fuerte de San Carlos o el de San Martín, y tiene la única garita de vigilancia de esta época que queda a día de hoy en Cantabria.
Durante la Guerra de la Independencia, Santoña, sirvió de depósito general de efectos de guerra, favoreciendo de este modo las operaciones francesas. De ahí que el ejército galo se preocupase de fortificar la villa.
En 1813, la idea de que los ingleses querían apoderarse de Santoña, por ser una excelente posición estratégica en el Cantábrico y convertirla así en otro Gibraltar, preocupaba profundamente a los españoles y a los franceses. Éstas razones hicieron que el Fuerte del Mazo fuera el último lugar de la costa Cantábrica en ser abandonado por las tropas francesas ya que, pese a los intentos del ejército inglés de tomar la plaza en nombre de España, el previsor General francés Charles Malo François, quiso esperar a que fuesen las fuerzas españolas quienes se posesionaran de la misma.
Los franceses, durante la “Guerra de la Independencia”, ejecutaron dos fortificaciones para la defensa del acceso norte a Santoña: los fuertes denominados Imperial o de Napoleón y del Mazo. El fuerte Imperial, la plaza de armas, fue derruido a principios de siglo para construir el penal del Dueso, transmitiendo su sobrenombre de “Napoleón” al fuerte del Mazo.
Fue reformado ligeramente en 1870, y en 2001 se restauró en su totalidad.

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