Las termitas son abundantes y diversas en América del Sur, África y Australia particularmente en los bosques tropicales de tierras bajas y sabanas. Muchas especies construyen colonias en forma de montículos y otras muchas son arbóreas o de vida subterránea. Las termitas que construyen montículos remueven grandes cantidades de tierra en los suelos duros y poco fértiles, con lo que contribuyen a la aparición de pequeñas plantas que pueden alcanzar el tamaño de arbustos y pequeños árboles. En el suroeste de África algunos científicos les atribuye a termitas de las familias Hodotermitidae y Rhinotermitidae la capacidad de modificar la vegetación a modo de producir círculos de hada.[13]
Las termitas por sí mismas no son capaces de digerir la celulosa, pero pueden aprovechar sus nutrientes gracias a la degradación de celulosa que realizan protozoos que viven en simbiosis dentro del aparato digestivo de las obreras. La alimentación del termitero se produce por trofalaxia, las termitas transportan el alimento en el aparato digestivo, y lo transmiten a otros individuos a través del conducto anal o de la boca. Las termitas tienen importancia económica como plagas en estructuras de madera, obras de arte y productos almacenados.