La guerra entablada desde su principio con la Orden de Calatrava y con insistencia cruel sostenida, hizo pensar á sus vecinos en proveerse de defensas, que los pusieran al abrigo de toda sorpresa. Del año 1297 es la cuenta más antigua, que su archivo conserva, de las cantidades empleadas en la construcción de sus torres y muros, no dejando después año alguno, sin atender a su mejoramiento y reparación. La desecación y saneamiento de los Terreros obligó a verter en ellos todo el lienzo comprendido entre las puertas de Toledo y La Mata. Vendidas por el Estado van desapareciendo sus fuertes torreones a impulsos de la piqueta para dedicar su gruesa cantería como materiales de construcción.
La muralla estaba compuesta por 130 torreones y 8 puertas, tenía una forma de elipse casi perfecta con una longitud de 4.600 m., con un grosor de 2,20 m.. Para Madoz: "Comprende una extensión de 1.800 varas desde la Puerta de Alarcos a la de Calatrava...; y, 2.004, de la Puerta de Ciruela a la de Toledo.
A mediados del siglo XIX, con la llegada del ferrocarril en 1853 a Ciudad Real, se establece la necesidad de construir en la muralla una hermosa y espaciosa puerta a la que se llamará de "Ciruela"; que, con esta obra, sigue el amurallamiento reparándose una vez más para ofrecer una imagen más bella y hermosa.
Más elocuente es la división del territorio aportada por el ferrocarril, cuyo trazado en el plano de 1886 opera como nueva muralla, restituyendo los mundos de lo rural y de lo urbano a la situación anterior. La maldición de la ciudad histórica, falta de higiene, con problemas de alojamiento y con nulas infraestructuras sanitarias demanda una visión alternativa a ese recinto que es visto aún en 1912 como un repugnante anillo que aprisiona a la capital, amenazándola con hacerla morir por el procedimiento de asfixia".
Después que el Arquitecto Municipal y el Secretario del Excmo. Ayuntamiento informaron acerca del escrito del Sr. Presidente de la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana, en sesión de 16 de Septiembre de 1931 se determinó "ratificar el acuerdo de cinco de Agosto último sobre la demolición de las murallas existentes y en cuanto acercar los solares, demorar el cumplimiento de dicho acuerdo hasta que esté aprobado el Plano de Alineaciones...". Y, por Decreto (19-Septiembre-1931), se le notificó al Presidente de la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana el acuerdo recaído.
Pero, por causas que desconocemos, los propietarios de las murallas no procedieron al derribo de éstas; evitándose con ello, en principio, la desaparición de uno de los primitivos vestigios históricos con que contaba nuestra Ciudad desde su fundación.
Muy poco tiempo duró tal satisfacción. La Municipalidad, nuevamente, en la reunión Plenaria de 31 de Octubre de 1932 acuerda, como consecuencia de la aprobación del "Plano de Alineaciones de la Ronda de Circunvalación", comunicar a los propietarios del amurallamiento que procedan a su demolición: proponiéndoles "un plazo de quince días a los dueños de las murallas que circundan la ciudad, para que procedan a hacerlas desaparecer y de no realizarlo en dicho plazo, lo ejecute el Ayuntamiento a costa de los mismos".
El caché requiere de maquina de escribir y el recipiente no es movible por lo que se deberá coger el libro de registro, firmar y volver a ponerlo en su lugar cerrando bien la tapa. Disfrutad de los rescoldos de una ciudad amurallada.