En el corazón del Pedregal de San Ángel, entre rocas volcánicas y senderos ocultos, se erguía un pirul con ramas retorcidas y hojas que susurraban con el viento. Los niños de la zona solían jugar bajo su sombra.Un día, uno de ellos, mientras descansaba apoyado en su tronco, escuchó un crujido extraño, como si la madera misma quisiera contarle un secreto.
—Busca en la base —susurró el viento entre las hojas.
El niño se incorporó de un salto. Se acercó a la base, cuidando que nadie lo observara y, comenzó a buscar. Tras unos minutos de esfuerzo, sus dedos tropezaron con algo. Lo retiró con cuidado y descubrió un maravilloso tesoro en un pergamino enrollado dentro de un contenedor.
Emocionado, desdobló el pergamino y leyó:
"A quien encuentre este tesoro, le será concedido el verdadero regalo: el conocimiento de la naturaleza y su magia. Protege este árbol y él te protegerá a ti. Ahora estampa tu firma en el pergamino y reafirma tu vínculo con la naturaleza y sus misterios para convertirte en un guardián de sus tesoros..
Si quieres ser un guardían de los tesoros de la naturaleza, estampa tú también tu firma y enrolla de nuevo el pergamino en su contenedor para que alguien más lo encuentre, ¡Necesitamos muchos guardianes para proteger la naturaleza y sus secretos!