El equilibrio ancestral
Desde el principio de los tiempos, mucho antes de que el mundo tuviese memoria, la magia y la naturaleza convivían en armonía sobre la esfera terrestre.
Desde lo profundo del bosque o desde lo alto de las montañas, la poderosa Mari, se ocupaba de mantener el eterno equilibrio entre la luz y la oscuridad, entre el bien y el mal…
Y las estaciones se sucedían en perfecta cadencia, renovando sus vínculos con la tierra en cada ciclo solar.
La dualidad
La llegada al mundo de los dos hijos de Mari, Atarrabi y Mikelats, quiso que ese eterno equilibrio comenzara a resquebrajarse.
Se cuenta que ambos fueron criados en una cueva perteneciente al mismísimo Etsai, el diablo, donde serían instruidos de la misma manera, con la condición de que uno de ellos permaneciera en la cueva para siempre. Llegado el momento, Atarrabi en un acto de generosidad se prestó a quedarse esclavizado en la cueva para así librar de esa suerte a su hermano. No obstante, consiguió engañar al maligno y escapar de aquella cueva, eso sí, perdiendo su sombra en el empeño…
Atarrabi siempre demostró la misma bondad que su madre y utilizó sus conocimientos y poderes para el cuidado de Ama Lurra y el equilibrio entre todos los seres que vivían en ella.
Mientras, Mikelats, quizá lleno de celos y rencor hacía la bondad de su hermano, o quizá por la seducción de aquellos oscuros poderes, juró no cejar nunca en su empeño hasta que la luz se apagara para siempre…
Y así fue como Mikelats trajo a la tierra los desastres naturales, las plagas, las tormentas, los volcanes…, e hizo las noches más oscuras.
Atarrabi, consternado por las acciones de su hermano, se propuso restaurar el orden, emprendiendo un viaje a través de paisajes desolados, mares inhóspitos y bosques sombríos, buscando respuestas, pero también aliados dispuestos a ayudarle en esta magna tarea.
En aquella ocasión, Atarrabi hubo de convocar a los guardianes de la naturaleza: gracias a su determinación y a las fuerzas del bosque, al viento y el agua, pudo restituir el equilibrio natural.
La era de los humanos
Tuvieron que pasar innumerables lunas hasta que la era de los humanos diera comienzo, aunque no se necesitaron tantas para que el influjo de Mikelats se manifestara en ellos. La codicia hizo presa de la raza humana, las guerras, las injusticias y el desapego hacia la naturaleza estaban a punto de despertar a un Mikelats resentido y sediento de venganza.
L@s estudios@s de la mitología tradicional y l@s hereder@s de los antiguos textos, coincidían en la existencia de una profecía que advertía sobre el peligro de despertar aquella maldad tanto tiempo dormida:
“…en aquel ciclo solar en el que la luz no sea capaz de abrirse camino más allá del pórtico, en el momento en que el crepúsculo del día más largo no llegue a alumbrar un nuevo verano… será entonces cuando Mikelats despierte de su letargo para extender las sombras…”
El día más largo
Martes 24 de Junio
Día del solsticio
Y llegó el día más largo, y con él debía llegar también la noche más corta, el fuego renovador y el comienzo de un nuevo ciclo. Pero algo no era como siempre había sido…, algo había cambiado.
El solsticio no llegó a ser, la luz del crepúsculo no cruzó el umbral y la llama de un nuevo verano no crepitaba. En aquel año de la era de los humanos de 2025, la antorcha con que Atarrabi debiera haber dado comienzo al verano nunca pudo prenderse. ¿qué había sucedido? ¿De qué habría sido capaz esta vez Mikelats en su afán por llenar el mundo de penumbra?
El misterio finalmente fue descubierto: Mikelats, en sus años de destierro, había tallado con magia oscura un cristal relleno de cubos y cuadrados, con miles de minúsculas facetas, el Cristal del Mediodía, y aprovechando el último rayo de sol del crepúsculo del solsticio, lo había colocado de tal manera que la luz se dividía en tantos haces que perdía casi toda su intensidad antes de posarse sobre la tierra.
La llamada
Miércoles 25 de Junio
Día II tras el solsticio
Del mismo modo que la codicia y el egoísmo habitaba entre los seres humanos, también la bondad y la compasión. Atarrabi, consciente del peligro que suponía, no iba a permitir que los oscuros planes de Mikelats triunfaran. Pidió entonces consejo a Mari, quien, en su inmensa sabiduría, le inquirió que se apartara y dejara la solución en manos de aquellos humanos que fueran conocedores de la magia y portadores de una especial luz interior.
Así es que convocó a los druidas, las brujas, hechiceros y hechiceras, alquimistas, explorador@s, cartógraf@s... Que vendrían de valles y montañas, salidos de grandes urbes o de estepas lejanas… Todos acudirían a la llamada de Atarrabi para que su luz alumbrara un nuevo verano y lograr así restituir el equilibrio sobre Ama Lurra.
Un mensaje escueto, encriptado con algún tipo de cifrado ancestral, pero comprensible por aquellos que conocían la magia, era todo lo que necesitaban l@s más entusiastas para acudir a la llamada:

Los artefactos
Jueves 26 de Junio
Día III tras el solsticio
Algun@s durante las largas jornadas de viaje…, otr@s aprovechando aquellas noches inusualmente largas esperando el momento de acudir a Artziniega, en antiguos almanaques o en modernos criptogramas, l@s iniciad@s fueron hallando pistas, interpretando documentos olvidados, desentrañando relatos aparentemente banales…, para llegar a encontrar la manera de devolver la luz a las tierras del norte, antes de que las tinieblas se extendieran más allá de las montañas.
Junt@s concluyeron que era necesario recuperar ciertos artefactos que, según las leyendas, servirían para volver a recluir a las sombras: el Farol del Amanecer, el Cristal del Mediodía y el Fuego del Crepúsculo. Todo apuntaba a que dichos artefactos se encontraban dispersos por los alrededores de aquella aldea a la que habían sido llamados. La convocatoria en aquel paraje místico no había sido casual…
El cónclave de Artziniega
Viernes 27 de Junio
Día IV tras el solsticio
Muchos comenzaron a llegar a la aldea y otros tantos se encontraban en camino. Las posadas bullían con el trajín de los recién llegados; en las calles se veía a la gente saludarse con fervor, much@s se conocían de otros lugares y otros tiempos; se llenaron las tabernas con apasionadas tertulias, anécdotas de viaje… La energía se podía notar en el ambiente, y esa luz comenzó a debilitar a Mikelats.
No tardaron mucho en comenzar una concienzuda búsqueda, gobernada por su instinto, pero también por las artes mágicas que tod@s ell@s dominaban. El arte de saber ver aquello que se oculta detrás de la realidad cotidiana, la capacidad para encontrar la magia en los rincones más comunes residía en aquell@s que habían acudido al reclamo de Atarrabi.
Esa misma noche apareció el primero de los artefactos, el Farol del Amanecer, entre el júbilo de los asistentes y la rabia de Mikelats.
La luz se abriría camino…
La búsqueda
Sábado 28 de Junio
Día V tras el solsticio
Había llegado el gran día, la misiva recibida señalaba esta singular fecha, el quinto día tras el solsticio, era esencial para la restitución del equilibrio natural. Todos aquellos seres venidos de los confines de la tierra habían conseguido conformar una alianza con un único objetivo.
Se distribuyeron tareas de toda índole, cada uno de los allí presentes sumó su energía a la del grupo. Nunca antes se hizo tan palpable cómo el poder del grupo es mucho mayor que la simple suma de las partes.
Mari y Atarrabi quisieron sumarse a la búsqueda, pero habían prometido mantenerse al margen, así que dejaron en manos de sus aliados un códice antiquísimo, con la cualidad de dar respuestas a quien supiera cómo hacer las preguntas.
Wherigo era su extraño nombre.
Quizá con ayuda del códice, pero, sobre todo, conducidos por la esperanza reinante, el segundo artefacto, el Cristal del Mediodía, debería acabar cayendo en manos de los que acudieran en auxilio de la luz.
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Vamos con las cuestiones prácticas:
Este caché wherigo no se encuentra en las coordenadas publicadas. Para poder descubrir sus coordenadas reales debes tener instalada en tu móvil una app que permita jugar cartuchos wherigo. Hay varias opciones según el sistema operativo que tengas. Si tu móvil es un iPhone, deberás descargar e instalar la app Wherigo. Si tienes un móvil Android, las 2 opciones más habituales actualmente son:
- Utilizar la app c:geo, que dispone de un Wherigo Player integrado para poder jugar los cartuchos wherigo.
- Utilizar la app WhereYouGo. Actualmente no se puede descargar desde el Play Store, pero sí desde su web oficial.
Este cartucho wherigo ha sido testado con las 3 apps mencionadas y funciona correctamente en todas ellas.
Una vez que tengas instalada la app elegida, descarga el cartucho de este caché wherigo pinchando o leyendo el siguiente código QR:

Si tienes cualquier problema para descargar o jugar el cartucho, no dudes en preguntarme a mi (jorgepinan), o a cualquier otro compañero, que seguro que entre todos lo solucionamos.
Unas últimas e importantes recomendaciones:
- La mayor parte del juego es 'play anywhere', es decir, puedes empezar a jugarlo desde cualquier lugar, aunque en la parte final sí deberás visitar Artziniega para poder conseguir las coordenadas finales.
- Durante el juego será importante prestar atención al sonido, por lo que si estás en un ambiente ruidoso te recomiendo que utilices auriculares para no perderte nada y disfrutar de una experiencia más inmersiva.
- También es bastante recomendable tener a mano papel y boli, para poder tomar notas.
- Es muy importante recordar (o apuntar, de ahí el papel y boli) todo lo que se va consiguiendo y observando, porque es probable que más adelante en el juego te hagan falta datos importantes o detalles que hayas visto anteriormente.
- Y por último, lo más importante: Este caché tiene el atributo de TRABAJO EN EQUIPO, y esto quiere decir que para poder completarlo vas a tener que colaborar con otro jugador. Al comienzo del juego se te pedirá elegir entre 2 personajes (Mari o Atarrabi), y avanzado el juego, deberás colaborar con alguien que haya elegido el otro personaje diferente al tuyo, continuando juntos hasta el final, cada uno con su dispositivo. En principio, el cartucho está pensado para jugarlo individualmente hasta que se llega al momento de la colaboración, pero tampoco hay problema en formar equipos de varias personas jugando juntas el mismo personaje, y juntándose después con otro grupo de personas jugando juntas el otro personaje. Lo importante es disfrutarlo al máximo...
Y no queda ya más que desearte mucha suerte en tu búsqueda del CRISTAL DEL MEDIODÍA, para ayudar a recuperar la luz que nos devuelva el comienzo de un nuevo verano.
Puedes validar la solución a tu puzzle con certitude.
¡Feliz geocaching!