

Santibáñez de la Isla es un pequeño pueblo enclavado en el centro del "triángulo verde", casi equilátero, que forman las localidades de La Bañeza, Astorga y Hospital de Órbigo.
Por si tuvieras dificultad para localizarlo, déjate llevar por el olfato: Cuando te encuentres en el punto de confluencia del Camino de Santiago y la antigua Vía de la Plata y saborees las mantecadas de Astorga, sigue unos kilómetros en dirección sur y, antes de que percibas el olor de las alubias de La Bañeza, mira hacia la izquierda.
Escondido entre las choperas del río Tuerto, poco antes de que éste entregue sus aguas al río Órbigo, verás, enhiesta, la espadaña de piedra de la torre de su iglesia y, como cobijadas a su alrededor, un puñado de casas que alzan, reverentes, la mirada hacia la mítica montaña del Teleno de donde le llegan los fríos vientos de sus nieves casi perennes.

Agrícola de vocación, su escasa población está compuesta por gente curtida por el sol, el viento y los años. El otro contingente de su población está en la emigración: Asturias, Madrid, País Vasco, Cataluña e, incluso, "las Américas" han sido, en la época del desarrollo industrial, los lugares de acogida. Cada año, el primer sábado de agosto, se celebra el reencuentro de las gentes de la diáspora en la "Fiesta de la Amistad". Es la cita casi obligada para que se vean los que el resto del año no se van a volver a ver.
El apellido "de la Isla" es un hidrónimo ligado a las monstruosas riadas que en el pasado provocaba el río Tuerto, que parte al pueblo en dos barrios diferenciados, llamados de Palacios y de Villazala, en función del señorío al que pertenecieron en el Antiguo Régimen.

Santibáñez de la Isla es un acogedor pueblo de vega, de excelente vega, con poco más de 400 hectáreas de término. Eso sí, todas ellas 100% de regadío. Antes de los pantanos y de la concentración parcelaria, que se desarrolló entre los años 1966-1968, el paisaje agrario era muy diferente. El riego tradicional de norias y sangrado del río fue completado por las aguas que llegaron aquí en el año 1947 procedentes del pantano de Villameca y, más tarde, sobre 1959, de Los Barrios de Luna.
Su religiosidad y ocio tradicional se han revelado suficientes para atender las necesidades trascendentales y lúdicas de los santibañezanos. Arrimado a la liturgia católica, fue memorable tradición navideña, hoy extinta, su difundido «gallo del carretón». También existieron los habituales cantos del ramo o unas vaporosas pastoradas de las que poco se recuerda. Pervive cada año, como rescoldo de arcaicos tiempos, la colocación por parte de los quintos de los ramos de Navidad en la puerta de cada vecino.

La iglesia parroquial está erigida bajo la advocación de Nuestra Señora de la Expectación. En el interior, su nave, de cruz latina, es elegante y luminosa. Aunque no cuenta con tallas de especial valor, o al menos así han sido tasadas, las que hay son bellas y armoniosas, y sus dorados retablos de barrocos motivos hacen resplandecer el templo. Su espadaña es la más grácil, equilibrada y altiva de cuantas puedan contemplarse en toda España.

Pero si hay algo que ha distinguido a esta localidad respecto a las circundantes y a la mayoría de las de la región, han sido varias acciones colectivas de genuina idiosincrasia y amplia repercusión más allá de lo local. Entre ellas destacaremos:
- El Sindicato Agrícola Católico que tuvo vida entre 1915 y 1969, sementera sobre la que se han ido cosechando sucesivas acciones comunitarias.
- La Cooperativa del Campo San Blas, la cooperativa en activo más longeva de la provincia de León y todo el noroeste español. Esta cooperativa fue refundada sobre la base del citado Sindicato en asamblea de octubre/noviembre de 1944 y legalizada el 25 de enero de 1945 por 81 socios (de los que 10 eran mujeres). En 2019 celebró por todo lo alto su 75 aniversario. Su función ha consistido en suministrar al agricultor abonos químicos, sulfatos, simientes y, en la actualidad, gasóleo para uso agrícola. En la época del inicio de la mecanización del campo, llevó a cabo, transitoriamente, un proceso de cooperativización de la maquinaria agrícola para racionalizar los gastos de adquisición de máquinas de uso temporal (cosechadoras, por ejemplo) cuya propiedad individual no era rentable.


- La creación de la Comunidad de Regantes Presa de la Manga fue la respuesta, en organización y obras de gran calado, que la mayor parte de los agricultores santibañezanos dieron a los años de extrema sequía que la localidad sufrió en la década de los 70.

- La febril actividad intelectual de este pueblo se viene desplegando desde 1975 en las revistas La Yorba, La Veiga o El Empuje. Estos medios de comunicación han servido para dejar perpetuada mucha memoria y tradición; y, asimismo, han sido trampolín para cerca de un centenar de vecinos se hayan expresado sin cortapisas. Destacable sería anotar que esta pequeña localidad cuenta con su propia biblioteca de autores locales, doce en concreto, que han publicado obras de diversas temáticas.

- La Asociación Deportivo Cultural Río Tuerto, nacida en 1979, consolidó las Jornadas Culturales de amplia repercusión, y organizó desde entonces las ineludibles Fiestas de la Amistad y el Torneo de Fútbol, arraigado y conocido en toda la provincia desde hace treinta y siete temporadas. Desde esta Asociación, en coordinación con la Junta Vecinal, se transformó el espacio comunal conocido como las «Eras del Transformador» en uno de los recintos deportivos más conocidos, admirados y utilizados en muchos kilómetros. Y lo mejor de todo ello es que se hizo desde el pueblo, por hacendera, con la aportación de la mayor parte del vecindario y sin ayudas ni injerencias institucionales.

- Uno de los lugares más amables y reconfortantes del pueblo es el Parque San Juan. En pie desde finales de los años 50 del siglo pasado, cuando se plantaron las tres filas de plataneros, se ha ido convirtiendo en un jardín biológico único en calidad y cantidad en toda la provincia, pues habría que ver si algún otro núcleo, incluyendo las grandes ciudades, posee un espacio con más de cien especies botánicas diferentes.
Un centenar también son los árboles que están plantados en conmemoración del año de nacimiento de las criaturas hijas del pueblo o hijas de los hijos del pueblo.


- También es necesario destacar entre las acciones comunitarias, la Asociación de Pensionistas y Jubilados, nacida en 1995, que desde entonces viene desarrollando actividades cotidianas. Esta Asociación culmina, por edad, de algún modo, el motor cooperativo, que, por encima de cualquier otro, tanto en la fiesta, la reivindicación, como en el trabajo es el distintivo propio de los santibañezanos.
En una estadística más emocional que racional, diríamos que los santibañezanos tienden a ser gente abierta, abierta a todos los vientos y todas las influencias, como lo es la amplia vega donde viven. Gente sumamente orgullosa de lo suyo, pero respetuosa y admiradora de cuanto de bueno tienen los demás. Y siempre con el Teleno como horizonte y guía de sus días.

El caché
Se trata de un multi-caché, y por lo tanto, el contenedor no se encuentra en las coordenadas publicadas. Sin embargo, sí deberás visitar esas coordenadas porque allí encontrarás el Monumento a la Segadora, el cual tendrás que examinar detenidamente para tomar los datos necesarios para calcular las coordenadas finales de la siguiente forma:
Datos:
A = Número de 6 cifras grabado junto a la palanca de cambio, de arriba a abajo.
B = Número de dientes del peine metálico, incluido el 'encapuchado'.
C = Número de agujeros en el asiento.
XXX = (A + 129) / (((B - 6) x C) - 5)
YYY = ((A + 129) / (XXX x 5)) + B - (C + 2)
Coordenadas finales:
N 42 22.XXX W 005 56.YYY
Puedes validar la solución a tu puzzle con
certitude.

