¿Por qué está tan abandonado este tramo del Jarama?
Allí donde el Jarama extiende su canto,
no hay puente que cruce su cuerpo quebrado,
solo el viento susurra en cada remanso
los pasos que esperan del otro costado.
La gente detiene su ruta y su anhelo,
mirando las aguas sin puente ni cielo,
como si el tiempo, con mano invisible,
marcar distancias hoy inadmisibles.
No hay hierro ni piedra tendida al abrazo,
ni arco que enlace ribera y abrazo,
y el río, testigo de siglos pasados,
se lleva promesas con cada verano.
¿Quién trazará un puente, quién tiende su mano?
sobre este Jarama tan hondo y humano?
No basta el deseo, no basta el querer,
se necesita un puente… y voluntad de hacer.