SAN NICOLAS
Cuenta la historia que san Nicolás de Bari rescató a tres jóvenes cuyo padre estaba en la ruina. Al no poder concertar matrimonios por la falta de dinero ni tener medios para sobrevivir, las tres mujeres estarían destinadas a la prostitución. Al enterarse de ello, el obispo tiró por una ventana de la casa una bolsa con monedas de oro, sin que nadie se diera cuenta. Cuando el padre la encontró, pudo casar a la hija mayor al disponer de dote. Poco después, Nicolás de Bari repitió el gesto. La segunda hija también pudo celebrar su matrimonio.
En su tercer acto de generosidad el benefactor no logró pasar desapercibido. El padre se dio cuenta y no pudo más que arrodillarse ante el obispo para agradecer su gesto. San Nicolás pidió al hombre que no contara a nadie el origen de los tres regalos. Por eso, hoy es la historia más famosa del santo.
San Nicolás y San Claus
La figura de Papa Noel se apoya en parte de este relato. Algunas variaciones de la narración cuentan que san Nicolás dejó caer las monedas por la chimenea de la casa (así como hoy baja Santa Claus por ese estrecho canal), por lo que el oro cayó dentro de unas medias que las jóvenes habían dejado para que se secaran (y por eso hay que colgar los calcetines todos los años en la chimenea).
Dicen también que el santo ha rescatado a varios niños. Al parecer, en vida resucitó a tres pequeños que habían muerto tras caer de un árbol. También intercedió para que volvieran a la vida unos niños asesinados por un cruel hostelero. Incluso rescató a un niño durante la Segunda Guerra Mundial. La madre de la criatura le perdió de vista durante un bombardeo en la ciudad de Bari. Horas después, el pequeño apareció en la puerta de casa totalmente ileso, explicando que un tal san Nicolás le había protegido y ayudado a regresar.
Pero la relación del obispo con la Navidad no es cosa nueva. Desde la Edad Media es costumbre hacer regalos a los pequeños, por quien claramente velaba san Nicolás, en la víspera de su fiesta, el 6 de diciembre.
San Nicolás en la actualidad
Este bonito recordatorio ha tomado su forma actual a través de la influencia de otras figuras y leyendas europeas. Entre ellas se encuentra “Father Christmas”, un personaje de un poema inglés del siglo XV; “Sinterklaas”, un anciano majestuoso que lleva una capa y se nutre de la cultura de los Países Bajos, de Suiza y de Bélgica; y “Mikulás”, un personaje legendario del pueblo húngaro.
Con el paso del tiempo, el recuerdo de san Nicolás de Bari, sus regalos y su aprecio por los niños se ha ido deformando. El Papa Noel que conocemos hoy llegó a través de reinterpretaciones de las tradiciones europeas en Estados Unidos. Poco a poco, el santo cristiano se transformó desde el dibujo de un caricaturista hasta el anciano vestido de rojo y blanco (que los colores se deban a una conocida marca de bebidas es también parte de la leyenda).
Algunos países consideran que Santa Claus es el resultado de apartar a Dios de la Navidad, haciendo que esta época pierda su esencia. Para otros, es un reclamo comercial que invita al consumo. Sin embargo, nadie puede quitar a los católicos a su san Nicolás, que funciona un poco como precursor del día más importante de estas fechas y que, como buen alumno de su Maestro, hizo vida aquella famosa frase: “Dejad que los niños se acerquen a Mí” (Mateo 19,14).