Torre de la Cámara Orive Salazar
Estás en Sojoguti, un concejo de Artziniega, antiguos dominios de la familia Orive Salazar, un poco más arriba te encontrarás con su famosa torre.
Esta torre constituye un buen ejemplo de casa torre de desarrollo vertical y fuerte carácter defensivo, caracterizada por el predominio de muros gruesos de buena sillería y la escasez de vanos.
Posteriormente, salvo las estrechas saeteras de la planta baja, los vanos de las plantas superiores fueron sustituidos por vanos renacentistas.
El edificio ha sido rehabilitado y es utilizado actualmente como almacén de maquinaria agrícola.
Bien protegido por la declaración genérica sobre la protección de los castillos españoles y por la Ley de Patrimonio Histórico Español.
En la fachada principal se encuentra el arco de medio punto que da acceso al edificio, y entre el segundo y tercer piso el escudo de los señores de la casa.
La historia de cuando los Oribe y los Salazar hicieron las paces en Artziniega
Hace muchos, muchos años —estamos hablando del siglo XV, más o menos— en Artziniega vivían dos familias de las más importantes del valle: los Oribe y los Salazar. Cada una con su torre, sus tierras y, por supuesto, su orgullo. Llevaban años peleados por cosas que ni ellos mismos recordaban del todo… que si unas tierras, que si el agua del arroyo, que si uno dijo esto, que si el otro hizo aquello… en fin, de esas historias que se heredan más por costumbre que por lógica.
El caso es que en medio de todo ese lío estaban doña Eufrasia de Salazar, que era una mujer lista, valiente, y con mucho carácter, y don Lope Oribe, un hombre de armas tomar, algo cabezón, pero con buen fondo. Entre los dos había mucha tensión… pero también, dicen, cierta chispa.
El pueblo ya estaba cansado de las peleas. Hasta el abad Martín, que era un hombre muy sabio y querido por todos, se hartó un día y en plena plaza soltó:
“¡O hacéis las paces o se os seca el río y os quedáis sin lechugas ni gallinas!”
Y como nadie quería quedarse sin huerta ni tortillas, pues los dos clanes empezaron a hablar.
Fue entonces cuando doña Eufrasia y don Lope, a escondidas, se vieron en un sitio especial: la Torre de la Cámara, un edificio que hasta entonces no era de nadie en particular, pero donde se solían hacer reuniones importantes del valle. Allí hablaron, se miraron, discutieron un poco, y al final… ¡zas! Decidieron casarse.
No fue solo una boda, fue la boda. Tres días de fiesta con vino, danzas, música y hasta apuestas para ver si el burro de uno llegaba antes que el caballo del otro. Todo el pueblo celebró la unión. Desde entonces, la torre se llama Torre Orive Salazar, y es símbolo de paz, unión y sentido común.
Y cuentan los viejos del lugar que si te acercas a la torre una noche de niebla, y te sientas en una piedra grande que hay al lado, se puede oír cómo doña Eufrasia le dice a don Lope:
“Mira que eres terco… pero te quiero igual.”
