Ubicada a unos pasos de la icónica Plaza San Jacinto y a un costado de la parroquia de San Jacinto, esta pequeña plaza se ha convertido en un punto de encuentro para paseantes. Entre semana, este pequeño lugar se encuentra vacío y es ideal para sentarte después de recorrer otros recintos culturales de la zona. Y precisamente el secreto está en saber dónde sentarse para encontrar el caché en la pequeña bardita de piedra que se encuentra frente a la rotonda de plantas.