Has llegado al lugar donde el río Tordera termina su viaje: un entorno salvaje y sereno, donde las aguas dulces se mezclan con el mar Mediterráneo. La desembocadura del Tordera es un espacio natural protegido, rico en biodiversidad y con una belleza que cambia según la estación y el caudal del río.
Este caché está escondido en un punto tranquilo, ideal para observar aves, escuchar el vaivén de las olas y sentir el contraste entre río y mar. A menudo se pueden ver garzas, cormoranes e incluso huellas de jabalíes o nutrias.