Aquí, donde el Tordera da su último aliento antes de perderse en el abrazo salado del Mediterráneo, el tiempo parece detenerse. Es un rincón olvidado por las prisas, donde el agua dulce se rinde al mar y el viento cuenta historias de paso entre los juncos y las dunas.
Este lugar, a menudo ignorado por turistas y aún salvaje, guarda secretos de naturaleza pura. En primavera, puedes ver aves migratorias descansando; en invierno, el viento dibuja figuras invisibles sobre el agua.
Este geocache ha sido escondido como un tributo al viaje del río, desde sus orígenes en el Montseny hasta este punto final. Te invitamos a escuchar, observar y dejarte llevar.