A lo largo de la historia, los puentes han sido una de las infraestructuras de comunicación más impresionantes
y destacadas del mundo. Desde la antigüedad estas construcciones han configurado importantes rutas comerciales
y de unión entre ciudades, pueblos y países, así como grandes obras de ingeniería que a día de hoy se han
convertido en auténticos monumentos.
La ruta debe su nombre a los puentes que la vertebran: el Mocha, el Mosquea, el Nuevo y el Chico. Los dos
primeros sobre el Tiétar, el tercero sobre la garganta de Valdetejo y el último sobre un arroyo afluente del
Tiétar, el arroyo de la Higuera. Existe otro más, Puente del Martinete, pero está fuera de la ruta.
El sendero es bastante sencillo, por lo que es ideal para hacer en compañía de la familia y amigos. Así,
cuenta con una distancia de poco más de 18 kilómetros en sentido circular.
Para ir bien equipado en este recorrido no necesitarás mucho, tan solo con calzado y ropa cómoda podrás
recorrerlo sin gran dificultad. Recuerda llevar agua y algo de almuerzo para el camino.
Existen muchos lugares para comenzar la ruta pues hay diversos caminos. La que se propone comienza junto
al cementerio. De esta manera será más fácil no perderse, donde hay bastante sitio para aparcar. Una vez aparcado
el coche hay que cruzar la carretera y tomar un camino que deja a la izquierda un abrevadero. Habrá que ir atentos
pues en estos primeros kilómetros se suceden los caminos. Será fácil equivocarse, como me ocurrió mientras
preparaba la serie.
El primer lugar será la pradera de Navalasviñas. Al principio de la misma sale un camino hacia la derecha. Lo
descartaremos. Seguiremos hasta el final de la pradera que es donde este camino se junta con el que viene
directamente de La Adrada.
A partir de aquí, tras caminar unos metros, veremos que vuelven a salir dos caminos juntos a nuestra derecha.
También los descartamos. Seguiremos por el principal hasta que lleguemos a un abrevadero, donde el camino se
bifurca, tomando el de la derecha que nos va a bajar en ligero descenso al Puente Mosquea. Tras cruzarlo
seguiremos 400 metros más por el camino hasta el arroyo de La Higuera, donde nos encontraremos el siguiente
puente, Puente Chico. Estos puentes forman parte del camino desde El Escorial al Monasterio de Yuste que recorría
Felipe II para visitar a su padre Carlos I.
A partir de este punto, seguiremos por el lado izquierdo del arroyo según fluye, bien cogiendo el camino que sale
junto al puente o subir por las piedras hacia el cartel de coto de caza y seguirlo. Es un tramo precioso lleno de
encinas y piedras llenas de musgo. Nos llevará de nuevo al río Tiétar. Seguiremos pegados al río por su margen
izquierda hasta que lleguemos a una pista. La pista tiene un vado de piedras sobre el río. No hay que cruzarlo.
Seguimos la pista a la izquierda que nos llevará hasta la carretera que une La Adrada con la Iglesuela. Pasaremos
por el complejo rural La Espuela dejándolo a nuestra derecha.
Una vez en la carretera, la cruzamos. Allí mismo veremos el magnífico Puente Mocha, que forma parte del antiguo
camino de la Iglesuela, antaño vía de comunicación con Talavera de La Reina y demás pueblos de Toledo. Cruzamos
el puente y justo al otro lado sale un camino que va a recorrer el río Tiétar por su margen derecha.
Iremos siguiendo el río Tiétar hasta encontrarnos con un camino. Ese camino lo seguiremos según el sentido que
llevamos. Pero antes conviene hacer una parada en Las Juntas, donde se une el río Tiétar con el río Escorial,
constituyendo también límite provincial entre Toledo y Ávila. Muy próximo está el Puente del Vado, sobre el río
Escorial, que se encuentra en ruinas al haber sido destruido durante la guerra civil.
Volvemos al camino antes abandonado para visitar, que nos llevará a una serie de cercados con encinas, pinos y
pastos. Es la antesala a la gran pradera de La Adrada: la pradera de Navalagrulla. Bordeamos la pradera dejándola
a nuestra derecha. Vamos por un camino hasta que tomamos un desvío para visitar el Puente Nuevo que se encuentra
sobre la Garganta de Valdetejo, y forma parte del camino de Piedralaves. Desde aquí se toma la carretera hacia el
este hasta que llegar al coche. Esta carretera recorre la Pradera del Orejuó.