El cementerio de Berriozar fue el lugar de enterramiento del mayor número de presos fallecidos (47) en el Fuerte de San Cristóbal hasta la apertura del Cementerio de las Botellas. 26 de ellos fueron presos muertos a consecuencia de enfermedades, la misma causa del resto de enterramientos en los cementerios de la Cendea de Ansoain. La peculiaridad del cementerio de Berriozar es que, además, fueron enterrados 21 presos asesinados el 1 de noviembre de 1936, acusados de intentar fugarse.
En junio de 2009, el ayuntamiento de Berriozar y la asociación Txinparta-Fuerte de San Cristóbal inauguraron las placas colocadas por Txinparta en recuerdo de los 47 presos enterrados en este cementerio.
En marzo de 2022, dentro del Programa de Exhumaciones de Gobierno de Navarra, la Sociedad de Ciencias Aranzadi llevó a cabo una exhumación en el cementerio. Se localizaron los restos de 23 presos del Fuerte de San Cristóbal.