Un regalo entre pueblos con vistas al mar
El llamado Trono del Rey de Blanes es una pieza escultórica situada en un mirador del litoral, instalada como obsequio de un municipio vecino en señal de buena relación y colaboración entre pueblos. Aunque su nombre evoca reyes y leyendas, su origen es mucho más reciente y simbólico: se trata de un asiento de piedra tallada, colocado estratégicamente para disfrutar de una de las panorámicas más amplias del Mediterráneo blanense.
La pieza, robusta y de líneas sencillas, está pensada para integrarse en el entorno. Su forma recuerda a un trono clásico, con respaldo elevado y asiento amplio, invitando al visitante a “sentarse como un rey” mientras contempla:
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La playa de Blanes extendiéndose hacia el norte
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El puerto y la roca de Sa Palomera
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El perfil del castillo de Sant Joan en lo alto
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El horizonte marino, siempre cambiante según la luz del día
🎁 Un símbolo de hermandad
El trono fue entregado como regalo institucional por un pueblo cercano, reforzando la idea de que el Mediterráneo y la cultura compartida unen más que las fronteras administrativas. Desde entonces, se ha convertido en un pequeño hito local, un lugar donde vecinos y visitantes se detienen para hacerse fotos, descansar o simplemente disfrutar del paisaje.
🌅 Un mirador con historia reciente
Aunque no es un elemento histórico antiguo, el Trono del Rey ha ganado popularidad por su ubicación privilegiada y por el encanto de su significado: un gesto de amistad convertido en punto de encuentro.