Hay caminos que no se hicieron para correr, sino para marcar, orientar y recordar.
Siguiendo la caña, símbolo humilde del territorio, esta ruta discurre entre ermitas y campos abiertos, donde hemos descubierto algo singular: una alineación de antiguos mojones de piedra.
Estos mojones, algunos con grabados que recuerdan a los primeros símbolos del escudo de Alcañiz, podrían datar de finales del siglo XIX (hacia 1860). Probablemente señalaban antiguos límites de caminos o términos, en una época en la que la piedra marcaba acuerdos y fronteras.
Hoy forman una línea casi invisible, que solo se revela a quien camina despacio.
Esta serie de cachés sigue ese rastro: la caña, el camino y la memoria grabada en piedra.
Bienvenidos a la Ruta de la Caña.
Aquí no se corre: se observa
Acabas de llegar a la ermita de Santa Barbara junto a ella que pide agua y su torre un monumento curioso, una escultura.
En ella destaca el audaz juego de planos que le aporta un gran dinamismo. En las grandes piezas o planos que la conforman se combinan perfiles curvos y puntiagudos. Evoca un antiguo arado, como símbolo de las labores agrícolas tradicionales.
Material Fibra de poliéster. Pedestal de hormigón.
Autor: Ignacio Rodríguez Ruiz -conocido artísticamente como Iñaki– nació en Bilbao en 1940. Se trasladó durante su infancia a Zaragoza, donde estudió en la academia de Abel Bueno y en la Escuela de Artes Aplicadas. Su actividad artística se desarrolla en distintas áreas: pintura, diseño, escultura… Forma parte del grupo de escultores que -a pesar de sus diversas tendencias- están unidos por el hilo conductor del hábil e interesante manejo del hierro como material creativo. En Aragón destacan en este ámbito Pablo Remacha Nogueras, José Gonzalvo Vives, Fernando Navarro Catalán y el propio Iñaki. Precisamente, Alcañiz posee obra de estos tres últimos artistas.