La “herba de namorar” es una planta herbácea de hojas perennes que crece formando pequeñas matas en la parte superior de los acantilados, en dunas, marismas y en general a lo largo de toda la costa hasta donde llega el salitre del mar. Sus flores pueden ser de diferentes colores, desde blancas a rosadas o lilas, son pequeñas y forman grupos sobre un largo tallo. De cada mata crecen varios tallos florales, otorgando a la planta un aspecto francamente bonito y que llama la atención, algo que se convierte en un auténtico espectáculo visual en los lugares donde más abunda la “namoreira”. Su floración comienza en abril y es durante el verano cuando alcanza su mayor esplendor, llegando incluso a mostrar flores durante el otoño.
De acuerdo con el imaginario popular esta planta, cuando está en floración, tiene propiedades mágicas para remediar el mal de amores. Algunas tradiciones dicen que hay que recogerlas en San Juan, justo antes del anochecer, y meterlas en el bolsillo de la persona amada sin que se entere. La flor de namorar hará su hechizo para conseguir el amor correspondido. Eso sí, es muy importante estar seguros de escoger a la persona adecuada ya que no habrá marcha atrás, la magia de la herba de namorar es muy fuerte y no se puede romper. Hay un dicho popular a este respecto:
A herba de namorar,
a herba namoradeira,
a herba de namorar,
tráiocha na faldriqueira (“la traigo en el bolsillo”).

Lamentablemente, las poblaciones de esta planta, una maravilla de la naturaleza tan vinculada con la cultura popular gallega, están en serio peligro de desaparición debido a la destrucción de los ecosistemas costeros y a la introducción de la especie invasora y colonizadora llamada “uña de gato” (Carpobrotus edulis).
