Los lavaderos gallegos son construcciones tradicionales de piedra, techadas o al aire libre, situadas cerca de manantiales o ríos para facilitar el lavado de ropa. Eran espacios de socialización fundamentales donde las mujeres compartían noticias y cantares, tejiendo la red comunitaria del pueblo. Hoy se conservan como piezas clave del patrimonio etnográfico y la arquitectura hidráulica de la región.