La Iglesia Parroquial de Santa Mariña de Vincios (Gondomar-PONTEVEDRA), de estilo románico, ya existía a finales del siglo XII. Se orienta en dirección este-oeste y se sitúa en una fuerte pendiente en dirección oeste, circunstancia que obliga a que parte de la construcción quede enterrada. De esta condición surge uno de los mayores problemas del edificio a lo largo de los siglos: las filtraciones de aguas freáticas y humedades. Ha sido reformada y ampliada en diversas ocasiones a lo largo del tiempo, siendo las más significativas las del ábside, de mediados del XVI, y la ampliación de la sacristía, del XVIII.

La edificación actual se compone de nave principal, ábside y sacristía. La nave, de planta rectangular, es la que conserva la práctica totalidad de los restos románicos. La portada principal, de igual manera que todo el templo, está resuelta empleando una sencillez extrema, mediante tres arquivoltas lisas para arco de medio punto apoyadas sobre jambas rectas, sin ninguna decoración. El ábside, parcialmente bajo tierra, se construye, posiblemente, sustituyendo la deteriorada pieza románica, a mediados del siglo XVI, por mandato del obispo Diego de Torquemada en la visita pastoral que efectúa en 1567. Era, entonces, cura párroco Gonzalo de Cortiñas, cuyo apellido, y la fecha de final (1568), quedó grabado en una cartela bajo una de las ménsulas que soportan el arranque de uno de los tres arcos de medio punto sobre los que descansa la bóveda de granito que la cubre. La sacristía, de planta prácticamente cuadrada, fue añadida en el siglo XVIII, en estilo barroco y conserva en los vértices de la fachada norte sendos pináculos graníticos.

Una serie de rehabilitaciones, que comenzaron en 1993, permitieron descubrir varias pinturas murales que cubren la cabecera del ábside. Tras la retirada del altar, han salido a la luz varias representaciones policromadas de escenas del Nuevo Testamento, en muy mal estado de conservación, como una representación de Cristo en la Cruz sobre, posiblemente, una Última Cena, que vinieron a completar una representación de Cristo Resucitado encontrada sobre el arco triunfal.

Hace bastantes años que los vecinos dejaron de acudir a esta iglesia debido a sus malos accesos, solo se utiliza durante las fiestas patronales, y adoptaron la cercana capilla de Santa Lucía como templo parroquial, mucho más cómoda al estar situada en el centro de la parroquia y en medio de una amplia explanada.
(Fuente: Instituto de Estudios Miñoranos, La Voz de Galicia)
NOTA: NO TIRAR, DESENROSCAR.